Es sabido por propios y extraños el odio incondicional y masokista k le tengo a un conjunto de cosas k exasperan, casi diaramente, mi trankila existencia. No los tolero por más terapia k haya experimentado, por más hipnotizaciones o charlas cristiano-plesbíteras k haya escuchado. I can't folks!
Entre esas odiosas cosas están, punteando la tabla de posiciones, los diminutos pero zumbadores zancudos, los militares y su chusko corte de pelo, las agencias de los bancos (incluído sus proactivos y estudiosísimos, pero lentos, trabajadores), los conchudos y orkestales ronkadores, el virtual y sociable Hi5, el tráfiko limeño en hora punta y despunta, las colas hasta para ir al baño, y así un largo etcétera de odiosas situaciones k me es difícil aguantarlas.
Pero existe un par de cuestiones k estoy empezando a odiar con ganas, pundonor y mucha fuerza. En los últimos meses esa parejita me ha ridikulizado, se ha mofado, burlado, reído, carcajeado de mí, señalándome y minimizándome delante de toda Lima y balnearios. Me refiero, señores, a ese calzado putón k tanto aman las mujeres, a ese calzado k las engaña y las disfraza, ese calzado saca-juanetes k las hace creer, ilusas ellas, k son modelos y asi se verán más lindas (¡eso es mentira!), me refiero a ese par de zapatos k las hace caminar como borrachitas y malabaristas. Me refiero, señoritas, a sus amados por ustedes, y odiados por mí, TACOS.
No suelo fijarme en chikas más altas k yo (ni ellas tampoko en mi), así k mi panorama se limita a fijarme en chikas de un metro sesenta y tres para abajo. Obviamente el universo femenino se me reduce pero nunka me he kejado. De lo k sí me kejo, y no lo puedo seguir aceptando bajo ninguna circunstancia, es k el universo femenimo se me siga reduciendo a la más mínima expresión por culpa de los $&%#@ tacos. ¡No, señor!, ¿Qué kieren, productores de takos y señoritas usuarias? ¿Qué nos kedemos solteros de por vida?, ¿Qué también compremos tacos? ¿Quieren que nos volvamos marikas?. Soy chato pues, y nada me hará crecer naturalmente. Ya es tarde para tomar mis tres vasos de leche al día, y ni Milo me hará grande. Hace rato k ya pasé la etapa de crecimiento y lo úniko k me crece, ahorita, con gran rapidez, son la panza, la papada y los cachetes. Sean concientes pues.
Toda esta sobrepoblación y proliferación indiskrimada de tacos de todas las formas, tamaños y colores, he hecho k tenga k rekurrir a un sin número de artificios y herramientas artificiales k intenten disfrazar temporalmente mi minúskulo tamaño. Y lo digo sin verguenza, con la frente en alto, y sabiendo k tengo k combatir con los odiados tacos. Mi plan de contingencia ha incluído k todas mis All Star, Dunlop, y cualkier zapatilla de lona, o sin plataforma, sean despedidas injustamente de mi closet. Ahora abundan en primera fila, zapatillas de basketbolistas, chankabukes de astronauta y los infaltables elevate shoes (sí, tengo mis elevate shoes, ¿y que?, ¡no hay takos para hombres pues, no jodas!). Y no lo hago pork me sienta menos por ser chato, nada que ver, sino k sin esos calzados no podría salir con ustedes, menos competir por su corazoncito, señoritas chatas-k-no-kieren-ser-chatas-por-eso-usan-takos-nueve. ¿O será k cada vez k se ponen tacos me están keriendo decir conchudamente "fuera enano huevón, crece primero, k yo nikagando dejo mis takos"?. Fácil, no lo sé, pero k lindas, tiernas y tirables se les ve con sus balerinas y sus zapatillas planitas.
Sea lo k sea, necesitaba hacer públika mi keja, ya k el tren se me esta iendo, y los odiados tacos le están echándo más combustible al tren. Y eso no es justo señoritas. No es justo.
martes, 15 de julio de 2008
No es justo
jueves, 3 de julio de 2008
Nos vamos poniendo viejos
En el tacho de basura de mi oficina descansan vacías y arrugadas cerca de media docena de botellas Cifruts de todos los sabores y colores k han sido libadas y evaporadas ferozmente por este humilde escribidor en menos de 24 minutos, todo un récord guiness k lo más probable es k me haga mear como un ganado vacuno. La razón: la secona, léase la maldita resaka.
Esto no sería raro y mucho menos una novedad si es k el día anterior, osea ayer, me hubiera pegado una de esas brutales e inconscientes bombas k solía meterme en mis epokas cachimbianas, en donde, mis sedientos amigos y yo, flagelábamos nuestros aun virginales estómagos e hígados con preparadas pócimas y tragos baratos de dudosa reputación y kien sabe ké procedencia, k hacían k nos tranformemos en inmunes y pinches pendejitos. Pero eso, señores, no ha pasado. Ni volverá a pasar. Ayer, con esa responsabilidad k me caracteriza y sabiendo k había k laborar al día siguiente, sólo me tomé un par de jarritas de cervezas mientras conversábamos y reíamos con unos amigos. Ese par de cervecitas bastaron para k hoy amanezca con una secona de la refurinfunflai, sí créanlo. Todo ello no hace más k confirmar mis sospechas y esclarecer mis dudas: ya estoy viejo.
El tiempo pasa pues, no se detiene. y los hechos son los hechos. Sin darme cuenta me he convertido en un señorito, en un madurito, en un tío (casi me pongo a llorar cuando mi sobrinita me dijo "Hola tío Daniel"), en un casi parapléjiko para los esfuerzos físikos. Pronto, si sigo así, tendré k rekurrir a la milagrosa maca para recordar mis buenas épokas de orgasminator. Es k ya pasé el cuarto de siglo pues, hace rato k ya dejé de ser un estudiante universitario, y los polones con capucha y ojotas veraniegas han sido reemplazadas por sacos, corbatas y lustrados zapatos. Mis gustos y preferencias han cambiado drásticamente, ahora conversar trankilamente tomando una tazita de café me divierte más k tomando unas cervezas bien heladas. Prefiero mil veces ir a comer k ir a una diskoteka. Los fines de semana los usó para ver películas o dormir, cosa k era práctikamente un crimen tres o cuatro años atrás, cuando era un jovenzuelo ávido de aventuras. Mi madre es la más feliz con ese cambio, cree k ya maduré. Sólo falta cerrar este blog para convertirme en un cuasi antikuado padre de familia, sin esposa ni hijos claro está.
Creo k tendré k aceptar, como los machos, la actual y ¿cruel? realidad. Atrás ha kedado, rezagadísimo, ese cuerpo enérgiko y jovial k era capaz de aguantar heroíkamente hasta cuatro días seguidos de bailetones, juergas y despelotes. Atras kedó ese cuerpo fuerte k aguantaba, en épokas de exámenes finales, hasta tres boleteadas seguidas. Atras kedó akel joven deportista k jugaba hasta tres partidos de fútbol sin entretiempo alguno. Atrás kedó el cuerpo atlétiko con abdominales markados y tríceps envidiados. Atrás ha kedado el aventurero chikillo levanta-chikas-fáciles barrankinas. Ya nada de eso keda, el tiempo se lo ha llevado.
Ahora kedan los restos de un cuerpo de res con un físiko de Matusalén, k no es capaz de aguantar haciendo footing más de diez minutos, teniendo k chapar taxi para su regreso. Ahora keda un cuerpo cuadrado incapaz de superar kince minutos en una cancha de grass artificial. Ahora keda un cuerpo que sufre hasta lo insufrible para mover extremidad alguna al levantarse de la cama todas las mañanas. Ahora keda un cuerpo gelatinoso y no muy estétiko. Ahora, y esto es lo k más me preocupa, keda un cuerpo impotente y débil k se emborracha sólo con dos cervezas, como si fuera una abstemia lady virginal.
De nada sirve tener cara de kinceañero y estatura de primarioso, si mi físiko parece de un nonagenario. Me miró calato al espejo, y pienso: "me estoy poniendo viejo, conchesumare".
jueves, 26 de junio de 2008
A goleadas aprendí
Nosé en k momento la cagué. Nosé en k día, mes o año de mi vida empezó a gustarme el fútbol. Mi frágil memoria desmemoriada no guarda rastro alguno del momento exacto en k decidí dejar de escalar y embetunarme de tierra y arena en los cerros aledaños a mi kasa talareña para irme a jugar pelota con mis ya pichangueros amigos. Tampoko rekuerdo, en mi infancia, haber sido hincha de algún ekipo, ni sikiera del glorioso y otrora taladro del norte, el Torino de Talara. Mi papá, con gran tino, nunka me incitó a vestirme de celeste, granate, rosado, crema o azul. Nunka, y eso se lo agradeceré eternamente. (Odio a los tarados papás k visten a sus bebés de camisetas de ekipos de fútbol, pensando, cojudos ellos, k sólo así serán de su mismo ekipo, ajj). Tampoko rekuerdo haber pedido de regalo por navidad o en mi cumpleaños una pelota, chimpunes, canilleras, rodilleras, suspensores, o cualkier indumentaria futbolera. No rekuerdo. Lo k sí rekuerdo, con suma vagancia, es k mis amigos, pendejos ellos, siempre solían ponerme de arkero, lo k confirma mis sospechas: era una completa res para el soccer.
Así pasé toda mi primaria, desprestigiando y subestimando al deporte más lindo del mundo. Pero un día, no rekuerdo cual, la vida del enclenke y cojinova infante cambió. Como por arte de magía, (créanlo, fue magia) su vida cambió. Un día, asumo yo, alguien me pasó la gordita, una Mikasa roja con blanca, yo la paré con una habilidad endemoniada, la levanté con un par de finos tokes y empezé a dominarla con un dribbling maradoniano. No podía creerlo. De la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, pasé de un maleta e inútil arkero a un pedido y aclamado diez.
Desde ese momento, desgraciadamente, empezó a gustarme el fútbol. No me perdía pichanga ni campeonato alguno del colegio, me rompí el brazo dos veces por kerer hacer guachitas, hasta me probé en la selección de la universidad (fui choteado sin pestañear debido a mi corta y risible estatura). Me compre mis chimpunes, unos Umbro y luego unos Diadora blancos, bravazos. Tambien canilleras, unas Adidas de la Parada. Me volví hincha de un ekipo, me compré todas sus camisetas, originales claro está. Iba al estadio cada vez k podía, y hasta llegué a llorar varias veces por un partido perdido. Y de la selección peruana ni hablar, era el más acérrimo, ingenuo y soñador hincha k el sufrido Perú tenía. Más hincha k Beingolea. Cada decepción era perdonada, cada traspié era olvidado, cada goleada era aceptada y pasada. Siempre estaba, en las buenas y en las malas. Creo k mi fiel característika de masokista agudo nació con el fútbol. Pork ese masokismo k tengo por kerer a chikas inqueribles a pesar de todo, sólo se compara con el amor k le tengo, o tenía, a la celeste y la rojiblanca.
"Pero ya pues huevón, ya mucha huevada. No seas abusivo pues cojudo. Esta bien culantro pero no abuses", me dijo una amiga, bien cariñosa ella, cuando le conté k había gastado un platal por una entrada al estadio para ver jugar a la selección. No ganamos. Luego falté a mi clase por ver a otra vez a Perú, esta vez por televisión. Nos golearon, por enésima vez. Hoy volví a faltar a clase por ver a mi ekipo, mi ekipo perdió. La decepción haceme preguntar: ¿Mamá, pork me pariste en el Perú?. Las respuestas están no habidas.
Decepcionado y envidiosísimo (luego de ver la Eurocopa), recuerdo las sabias palabras de mi sabia y cariñosa amiga, "...ya mucha huevada", ahorita ellas suenan muy fuerte en mi cerebelo. Temo k le haré caso. Derrotado y cabizbajo me lamento y pienso en voz alta: hubiera kerido nunca dejar de jugar en los cerros aledaños a mi kasa talareña, hubiera kerido nunka recibir una pelota Mikasa, hubiera kerido nunka crecer, hubiera kerido nunka kerer tanto al fútbol (ni a las mujeres). Las camisetas peruanas y celestes serán guardadas, las entradas serán kemadas, los chimpunes blancos y las canilleras de la Parada serán regaladas. Los cántikos, gritos y mentadas de madre serán prohibidas. El masokismo será desterrado. Señores, un gran libro se cerró. Amén.
Ahora me dedikaré al tennis, ¡he dicho!... ¡Everybody loves Horna!
domingo, 15 de junio de 2008
¡Es papá!
Papá de rostro serio y mirada dura. Tu sola presencia asustaba y ahuyentaba a las pokas incautas muchachonas k alguna vez cayeron en mi kasa. Tal vez por ello nunka regresaron. Pero la verdad es k detrás de esa postura dura y militarizada se esconde el ser más blando y bueno k jamás haya visto el planeta tierra.
Papá profesor y consejero. Nunka olvidaré la primera vez k, caminando por el malecón de Punta Arenas, me dijiste, con miedo de inexperto papá, k use condón. "En Lima abundan las chikas liberales, las putas. Así k cuidate cojudo, no me hagas abuelo aún", me aconsejaste. Yo, en esa époka, era un triste chiko virginal. Eres un as con los números, como buen ingeniero de la UNI. Si alguna vez fui medalla de oro en matemátikas y ajedrez, fue pork tuve de profesor a un genio de genios. Te agradezco, mi kerido profesor, también, por haberme enseñado a manejar carro, aunk hasta hoy tenga k decirle, con roche, al cuidacarros k, por favor, me estacione el auto.
Papá jovial y deportista. Aunk nunka has sido el alma de la fiesta, sí has sido el más bailarín. Te transformabas con el Meneito de Natusha y el Caballo Viejo. No puedes mentir, los videos familiares te delatan. Recuerdo, también, nuestras maratones dominikales por la playa. A pesar k me duplikas la edad, tu físiko es envidiable. Hasta ahora no entiendo como puedes darle tres vueltas al Pentagonito y luego regresar a la casa caminando como si nada, cuando yo no llego ni sikiera a darle una vuelta, y luego tengo k tomar taxi o pedir un balón un oxígeno. Pero eso sí, en fútbol, siempre te gané. Lamentablemente no tienes esa habilidad de manejar un balón con los pies. Yo sí.
Papá esposo y ejemplar. Llegaste a la capital desde un pueblito lejano de la selva peruana, sin nada k perder, pero con un costal repleto de sueños por cumplir. Ahora, luego de lucharla y sacarte la mierda, lograste casi todo, tu solito. Me regalaste la mejor mamá del mundo. Nos regalaste una vida cómoda. Nos sigues dando lo k tu nunka tuviste a nuestra edad. Eres sorprendemente incorruptible, prefieres pagar injustas multas en vez de coimear a corruptos policías. Cuando sea papá, kisiera ser como tú, pero no tener hijos como yo.
Papá de sentimientos frágiles. Esos sentimientos k te brotan cada vez k hablas del abuelo, tu papá, k te cuida desde cielo. Nunka antes te habia visto llorar, pensé k nunka llorabas, pero el día k el viejo, como tu lo llamabas, nos dejó, lloraste como un niño. Ese día me di cuenta lo vulnerable k eres, ese día entendí k los papás también lloran.
Papá solidario y generoso. Igual k el abuelo. Eres capaz de kitarte la camisa, en pleno invierno, para abrigar al necesitado. Solías dejarme sin propinas para dárselas al niño k no tenía para comer. Eres el úniko papá k deja veinte soles de propina por un consumo de diez. Postergaste tus merecidas vacaciones a Europa, por pagar mi viaje de estudios en gringolandia. Prometo yo pagarte esas vacaciones, algún día.
Papá de desencantos. Sí, también de desencantos. Como cuando me bautizaste sin preguntármelo. Como cuando me obligabas a cortarme el pelo pork "pelo largo es de rosketes". Como cuando te escuche por primera vez ronkar. Me tendrás k perdonar papá, pero así como odio al Hi5 y a los zancudos, también odio a los ronkadores.
Papá de juegos y cariños. Rekuerdo un juego, el más esperado del día. Tu llegabas del trabajo (el sonido del motor de ese viejo volkswagen amarillo y los ladridos de nuestra preciosa collie, te delataban) cargando tu eterno maletín marrón. Entrabas a akella espaciosa casa talareña silbando esa melodía k te caracterizaba. Nosotros, tus tres hijos, ni bien escuchábamos tu silbatina, emprendíamos veloz carrera, con trampas y cabes inkluídos, hacia tu cuello. El k se soltaba perdía. Tu nos agarrabas como podías y nos besabas, raspando tu barba con nuestras lisitas caritas. ¿Quién soy yo?, nos preguntabas tambaleándote. Nosotros gritábamos al unísono: ¡Es papá!
Gracias por enseñarme a ver la vida, a través de tus ojos. Feliz día, papá.
miércoles, 28 de mayo de 2008
29 de Mayo
Viernes, 29 de Mayo de 1982 (0 años)
Luego de menos de nueve meses de vivir, solo y calientito, en el paraíso, este humilde servidor, para desgracia de muchas, vió la luz. Todos eran felices en kasa. Pero la agonía cumpleañera estaba por empezar. Como diría el F: el anticristo ha llegado señores.
Lunes, 29 de Mayo de 1997 (15 años)
Luego de recibir los regalos de cumpleaños, léase colonias Old Spice, desodorantes Rexona, medias blancas, calzoncillos multicolores, pañuelos k nunca usé, polos baratos y risibles propinas, tokó la hora del desesperante japiverde. (Y akí kiero ser un parentésis, kiero dar mi comentario sobre el maldito japiverde. Ese par de interminables minutos en k las gentes cantan de memoria y te miran fijamente con sonrisa fingida y aplausos desganados son tal vez los minutos más ridículos y vergonzosos k uno tiene k aguantar anualmente. En esos eternos momentos no sabes si reirte, cantar, llorar, gritar, mear, o cagar. Sólo kieres k acabe esa tortura. El japiverde ha dejado un trauma en mí, lo odio.). Luego del cantito ese, agacho mi cabeza velozmente, y cuando estoy a punto de soplar, por no decir escupir, las misias velas de la misia torta, aparece el infaltable e inefable bullanguero, k alarga el protocolo gritando a viva voz k el cumpleañero pida un deseo, yo lo úniko k deseo en ese momento es k lo parta un rayo al malnacido ese. Pero yo, un niño obediente y casi nerd tenía k hacer caso, entonces, maldiciendo en silencio al susodicho o susodicha ser, pido un deseo (Deseo: k a los 26 años sea riko y tenga esposa bonita). "K lindo Danielito, todo un kinceañero", me dicen las tías. "Ya estas grande, todo un hombrecito", y me agarran los cachetes. "¿Cuántas costillas tienes sobrino?, ¡yo a tu edad tenía como cinco!", me dicen los tíos, pendejazos ellos. Las muestras infantiles de cariño no cesan. Los adultos, ingenuos, creen k a esa edad uno aun no sabe los k es un poto o unas tetas, cuando la verdad ya nos vimos toda la temporada de la Serie Rosa, y desde los trece años ya somos onanistas a tiempo completo.
Lunes, 29 de Mayo del 2000 (18 años)
Luego de media docena de Pomalcas rubios, esos de las bolsas de la fuertísima y pajeable Viviana Rivasplata. El anticristo llorón, junto con sus jauría de lobos y lobeznos, va en buska de su presa, de su premio, de su regalo de cumpleaños. Ya es hora de debutar. "Es mi cumpleaños negrita, trátame bonito".
Viernes, 29 de Mayo de 2003 (21 años)
Debido a la ausencia de trabajo remunerado, ese día en mi depa el alcohol se limitaba a un par de cajas de cervezas Doradas, un par de Cartavios Black, y un inalcanzable, apetecible y donado Bacardi, k un primo, panudo él, me había llevado, pero k al final mi madre escondió para k mis amigos, talareños ellos, y yo, no sigamos bañándonos en alcohol. Mi mamá, desde ese día, se convirtió en persona no grata para Talara.
Martes, 29 de Mayo de 2007 (25 años)
El cumpleaños más triste de la historia. Las penas las tenía k ahogar en algo más fuerte k unas simples chelas (el ron y el vodka, a los 25, asesinan), pork las mierdas sabían nadar. Así k del cielo cayó un pisko, y el llorón lo recogió, se lo bebió toditito y bien lindo kedó. Akel peruanísimo y cañetano pisko fue the best gift eva. Gracias a las fotos k nos tomamos con los no muy pokos k aterrizaron en mi kasa pude ensamblar mi memoria, arreglar mi powerpoint, y agradecer a los k llegaron cuando la tele ya se me había apagado.
Jueves, 29 de Mayo de 2008 (26 años)
Hoy es mi cumpleaños. Estoy trabajando como negro para pagar deudas, y tristemente soltero. Pensando en el deseo k pedí en mi cumpleaños número kince. Nosé si reir o llorar. Lo k sí sé es k hoy compraré globos, cotillón, una torta, ventiseis velas, me cantaré el japiverde solito, y, también solito, pediré otro deseo. Espero k sea el último.
Memorias - Daniel F
domingo, 11 de mayo de 2008
Gracias mamá
Una de las razones, y la únika creo, por las que me hubiera encantado ser mujer, y pork la k a veces entiendo a los gays, es por la oportunidad k les da la vida de ser madres. No hay oficio más lindo y conmovedor k la de ser mamá. No hay. No importa si te convertiste en madre al azar (pork fue un momento de pasión desenfrenado, pork hiciste mal los calculos de los días, pork te dijeron la cabezita nomas, pork el enamorado inmaduro, carreta y precoz kiso hacer la del video porno, pork te agarraron despechada y/o borracha, o pork el condón era barato), o, en cambio, producto de un proceso planifikado y bien cuidado. No importan las maneras, y no vamos a discutir la debida aplikación de dichas maneras, sólo diskutiremos los resultados de ellas.
Ser mamá es de putamare, lindísimo, pero la mayoría de hijos nunka nos damos cuenta. Recién abrimos los ojos y nos destapamos el cerebro cuando los sobrinos empiezan a aparecer por docenas, y nos brota la sensibilidad al convertirnos en inexpertos, torpes e inútiles niñeros. O cuando tienes la suerte de meterte en la vida de una madre, y empiezas amar a su hijo como si fuera tuyo. Es ahí recién cuando el rol de ser madre se convierte en algo envidiable para los k nunka podremos serlo.
Ser mamá es ser de todo un poko, desde niñera hasta doctora, pasando por cocinera, lavandera, policía, guachiman, consejera, profesora, cargadora y amadora, sin cobrar sueldo monetario. Pero la mamá es feliz siendo una mil oficios ad honorem y no espera recibir lo mismo, lo hace sólo por el simple y puro amor que siente por sus hijos. Ese sentimiento k no parece de este mundo. Ese amor extraterrestre, incomparable, k nunka se igualará. Es k el amor de madre es simplemente úniko.
Es cierto k la mamás no eligen a sus hijos, ni los hijos elegimos a nuestros mamás. Simplemente nos toka. No es como elegir de kien enamorarte, o elegir k carrera estudiar. De millones de mujeres, una de ellas será tu mamá, tu nunka la elegiste. De millones de espermatozoides, tu tuviste la fortuna de nacer, tus papás no te eligieron. Pero el destino y la suerte los une, o los unirá algun día. Es un amor sin recetas, sin prescripciones. Un ciego amor k funcionará siempre.
Pero, nosotros los hijos, somos unas mierdas. Cuando somos unos desubikados púberes la rebeldía nos inunda. La mamá es nuestra enemiga number one, la indeseable, la fastidiosa, la metiche. En esas epokas los reclamos, sin base, son lanzados con veneno y puntería. "No te metas en mi vida, mamá", solemos gritarles, haciéndolas, a veces, llorar. Cuando la verdad es k nosotros fuimos los conchudos k nos metimos en sus vidas primero, por nosotros ellas sacrifikaron juergas y amigos, por nosotros cambiaron sus vidas, por nosotros dieron su vida, y ellas están felices por ello, y dejarán k nos metamos en sus vidas las veces k keramos. Siempre solemos ser injusto con los k más nos dan, con los k más nos kieren. La irracionalidad y la imbecilidad humana es tal k hasta hacemos llorar a los k nos dieron la vida. Debería haber castigo eterno para akellos delincuentes.
Nunka podré ser mamá, y si mi vida sigue así ni papá seré, pero tengo la suerte de tener a la mejor mamá del planeta tierra y balnearios, y tuve la suerte, un día, de tener a mi lado a las dos mejores mamás del mundo. Y nosé si agradecerle al reencuentro, al destino, a mi papá o a Dios por tremendo regalo, k como hijo, nosé si me lo merezco. Sólo espero algún día devolverle sikiera el 1% de todo lo k hizo por mi, y ojalá k mi mamá esté conmigo cuando ello suceda.
Por eso mami kerida, te digo gracias. Gracias por todo, por las propinas inmerecidas, por los permisos, por los sacrificios, por las discusiones en la k siempre me dabas la razón sin yo tenerla, gracias por las segundas oportunidades, gracias por entender mis decisiones y mis sentimientos, gracias por perdonarme las decepciones y mis borracheras, gracias por aguantar mi terkedad y mis malcriadeces, gracias por levantarme de mi tristeza, gracias por preocuparte por mi y cuidarme aun cuando yo me crea invencible. Gracias por ese amor eterno e incondicional. Gracias por confiar en mi. Gracias por creer en mi. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias mamá, por ser mi mamá.
Angelito cantándole a su mamá
lunes, 5 de mayo de 2008
Mil oficios
No soy bankero ni gerente, menos empresario. No trabajo en el estado ni en ninguna empresa transnacional. No gano cifras exorbitantes, como algunos de mi promoción, ni tampoko manejo carros del año, como muchos de mi promoción. Pero me gusta mi trabajo, y me gusta pork, aparte k aprendo, me hacen sentir importante, además pork entro a las diez de la mañana, pork salgo cuando kiera, pork mis almuerzos duran tres horas, pork no uso terno, pork puedo escribir este post mientras trabajo en mi espaciosa oficina (no cubículo, o-f-i-c-i-n-a, ubíkate), pork puedo dormir en esta silla reclinable, pork nadie me ayudó a conseguir esta chamba, pork sufrí millones en conseguirla. Esos millones k me hubiera ahorrado si es k tan sólo hubiera escuchado a mi viejo, en esas épokas de inestabilidad adolescente.
Mi papá siempre me decía, desde k yo era un cachimbo dieciseisañero, k para conseguir un buen trabajo tenía k sacarme la mierda, léase estudiar mucho, sacrifikar juergas y cosas banales, cambiar mis numerosos malos hábitos, y hasta renovar mi catalogo de borrachosos amigos y cariñosas amigas por otros más "responsables y maduros" (sic).
Yo, terko, tapado y contreras as usual, obviamente no le hice caso. Nunka estudié como debí (los onces y los suplikatorios dan fe de ello), los malos hábitos se conservan casi inamovibles, y la renovación de amigos sigue en stand by.
Es así k cuando llegúé, por fin, a los últimos ciclos de la universidad, me di cuenta de la verdad de los sabios consejos de mi padre. Ser el úniko alumno con zandalias, chullo serrano, cara legañosa, sin bañarse, y vistiendo shorts y polos multicolores ya no se veía tan fashion en medio de tantos ternos oscuros, corbatas coloridas, camisas planchaditas y linchecitas, y peinados engominados de mis trabajadores amigos. Ser el úniko desempleado del salón, a esas alturas ya era muy rochoso y vergonzoso.
Así k decidido a no ser la oveja negra de mi promoción universitaria (suficiente con serlo de la familia), me puse mi mameluko de jean y mi kasko de ingeniero, y empezé a mandar currículums casí vacíos y bien risibles a todo el mundo empresarial para lo k sea. El trabajo dignifika, me habían dicho.
Mi primer trabajo fue como encuestador, ya hace varios años. Mi ingenuo y abusivo empleador me contrató para hacer encuestas en las zonas más vapuleadas de Lima, léase conos y el Callao. Mucha veces fuimos, mis amigos encuestadores y yo, robados, correteados, aganzados, asustados, botados, y casi vilipendeados por los cardúmenes de pirañitas k pululaban y pululan por esos lares. No saben cómo extraño mis zapatillas Troops con luces. Choros de mierda.
Cansado de tanto maleteo, pasé, orgullosísimo, a un banco. También era un trabajo de campo en dónde la ¿ventaja? de conocerme Lima desde Casuarinas hasta Carabayllo y tener brevete, me dió la oportunidad de ganar un sueldo jugoso para ser un mediokre estudiante de universidad.
Me aburrí de esa chamba y entré a, tal vez, la peor chamba del planeta, luego del de prostituto. Otro banco me contrató para ser vendedor de tarjetas de crédito, aj aj y aj. No hay mucho k decir, sólo k gracias a mi, varios de mis amigos ahora están en Infocorp. I'm really sorry.
Una empresa estatal, la más grande del país, me salvó la vida. Gracias al nepotismo y corrupción k reina en el gobierno, pude entrar. Fue mi primer trabajo de saco y corbata, el más decente de todos. Practikante del área de Finanzas, nada menos, y bien pagado. Un año despues y diez kilos de más, gracias a la gran vida k me metía con mi añorada, me botaron.
Cuatro meses después y ya egresado de la universidad, una AFP, la más rentable del medio, se apadió de mi estado catatóniko, de mi estado de pobreza económika y espiritual por la k pasaba en ese momento, y me contrató. Me convertí en un amateur Analista de Inversiones, creo k hice kebrar a muchos ancianitos.
Un año despues, y ya en el 2008, después de un merecido descanso laboral por gringolandia, he conseguido un nuevo trabajo. Luego de una ardua buskeda claro está. Ahora soy parte de la PEA activa, créanlo.
¿Kién se iba a imaginar k ese jovenzuelo con ropas estrambótikas k se dormía en absolutamente todas clases del nido, del colegio y de la universidad, ese chiko con una experiencia laboral digna de un mil oficios sin oficio, ese chiko k nunka escuchó los consejos y crítikas constructivas de sus padres, ese chiko k prefiere escribir tonterías en un blog k leer el Gestión o El Comercio, iba conseguir un trabajo tan envidiable por muchos economistas? Yo no, mi viejo menos.
viernes, 18 de abril de 2008
Lokuras
Mientras disfrutaban de sus apetecibles almuerzos, hablaban tonterías y se reían como niños traviesos, sorpresivamente, la difícil M se kedó kallada y pensando. Luego posó su mirada sobre el bondadoso B y le preguntó: "¿B, pork me kieres tanto si yo no te kiero?". Al escuchar eso, la sonrisa desapareció del rostro de B. La miró con una mezcla de sorpresa y resignación, se acercó a su oído y le preguntó, despacio: "¿Pork TU no me kieres si yo te kiero tanto?".
Es tranka responder este tipo de preguntas, aunk parezcan fáciles. Los más fríos y calculadores seguro responderán con esa lógika k carakteriza a sus corazones y con esa falta de experiencia markada k tienen en el ámbito amoroso. Responderán con esa insoportable pana y ese falso conocimento k, segun ellos, dicen tener. Dirán k la respuesta es fácil: k B debería dejar de buskar a M, y punto. Hace un par de años, yo, tal vez, les hubiera dado la razón, hasta k me pasó, y me di cuenta k las decisiones más lógikas son, a veces, las más ilógikas.
Al terminar su almuerzo, B y M salen a caminar, en silencio. Ninguna palabra es dicha. Caminan mirándose de reojo, pero sin pronunciar nada. Al despedirse, M le zuzurra al oído a B, "pork soy un loka de mierda". B sonríe y le dice, "somos, somos unos lokos, unos lokos de mierda".
Daniel F, en tal vez su canción más tierna, directa y corta k haya escrito ever, y k lleva por título el mismo k este humilde blog, nos explika el signifikado de la lokura en el amor y todas sus variantes. Nos dice, con esa autoridad k se ha ganado, k el amor y el desamor nos vuelven lokos, nos alegra, nos caga, nos pone feeling, nos pone duros. La maldita lokura nos agarra, al azar, por los dos lados.
El lado en k la lokura nos hace dibujar imagenes en el cielo, y emocionarnos con la luz de una sonrisa, y decir te kieros sin esperar nada, esa es la lokura de lucharla hasta el final. Y el otro lado, k es la lokura k te vuelve frío, sin ganas de kerer, sin promesas k cumplir, la lokura de la desesperanza, de la indiferencia, del ya fue.
Es k en verdad hay k estar loko para kerer públikamente a alguien k no nos kiere. Y también hay k estar loko de remate para no kerer a alguien k nos kiere públikamente y lo demuestra. Ambos casos son las injusticias más grande k tiene este sentimiento. Nosé cual de los dos es más doloroso. Lo úniko k se es k el amor es incongruente, ilógiko, injusto, indescifrable, atípiko, inexacto y loko. Pork nos hace actuar como lokos, y hacer lokuras. Ya sean lokuras de amor, como las del bondadoso B, o las lokuras de desamor, como las de la difícil M.
domingo, 13 de abril de 2008
Mi soledad y yo
Ha vuelto. Ha regresado. Ella y todos sus compinches. Creo tener una relación de amor y odio con ella. Nos extrañamos mucho, nos amamos y nos odiamos. Pero ahora la muy conchuda ha regresado y me ha cagado otra vez. Aunk confieso, y acepto, no ha regresado con esa fuerza mortal con k solía regresar en épokas pasadas, k con sólo su aliento me mandaba al hueco más profundo y oscuro k jamás haya existido. No, esta vez ha regresado más bondadosa, tal vez sabiendo del daño k ya ha cometido en mí. Quizá se esta apiadando de mí. Quizá le doy pena. Será por eso k ha regresado tokando el timbre, pidiendo permiso. Tal vez kiere hacer las pases, y volver a amarnos y divertirnos como lo solíamos hacer. Nosé. Pero ha regresado, y hay k cuidarse. Ella es impredecible, traicionera, uno nunka sabe k pasará, no sabes k te hará. Por eso mi casco de minero, mi espada de Leonó, y mi escudo de tapa de basurero están atentos y listos para ser usados en alguna posible batalla contra ella, la maldita soledad.
Y como ya lo dije en un post anterior, la soledad, otrora amiga y fiel acompañante de mis monólogas tertulias, no llega sola. ¡No!. Llega acompañada de un batallón armado de barras bravas, de un ejército de fortachones guardaespaldas, de una jauría de feroces kamizakes, k son los k te dan el golpe mortal, la puñalada final, el knock out. Por eso hay k tenerle cuidado a la pendeja soledad, y mirarla con ojo wachimanesko. No debemos confiar en su aparente pasividad.
A veces me pregunto el pork de su regreso. Me pregunto si la soledad regresa pork le da la gana, sin ser invitada, como un boomerang, para darte una dosis de tristeza en el alma cuando se está muy contento. Como keriendo demostrar k no existen vidas felices, k la soledad y la tristeza son parte de esta injusta vida. K nadie se va salvar de ella. Como la ruler en las mujeres. O, tal vez, regresa pork uno la invita, abriendole la puerta de par en par con nuestras ilógikas decisiones, en otras palabras, al cagarla. Desconozko mayormente.
Tal vez la cagé o regresó sin previo aviso, no lo sé. Pero ahora todo es diferente. La odio. Me odia. La cruel soledad ronda mi casa, mi trabajo, mis caminos. Y aunk no es la misma fatal soledad de antaño, igual hace daño.
Dicen k hay k aprender a vivir con ella. Eso estoy tratando, pork parece k no kiere irse la muy terka, aunk, lo acepto, mi terko masokismo y mi irrazonable lokura amplían su estadía. Esperemos si puedo con ella, o si puedo compartirla con alguien.
Señores, la batalla ha comenzado.
sábado, 5 de abril de 2008
Felicidad
Cuando ya palidecía de tanto esfuerzo, cuando ya las fuerzas no respondían a los estimulos cerebrales, cuando ya la motivación se evaporaba como la Crush, cuando ya el desgano y la tristeza derrotaban por goleada a la proactividad y a la felicidad, cuando ya la cólera invadía mis venas, cuando ya el arrepentimiento de volver a Perú me envolvía confianzudamente, cuando ya la billetera se volaba por su flakeza, cuando ya estaba pidiendo chepi, ella por fin llegó.
Fueron ciento cinco días de espera; cuarenta y siete empresas de todos los tamaños; cuarenta y siete aburridas entrevistas; cuarenta y siete lavadas de una veintena de kamisas de todos los colores; cuarenta y siete bividís, calzoncillos y medias; veinticinco lavadas de una docena de pantalones; diez lavadas de dos pares de ternos; kince corbatas; cuarenta y siete soles por cada lustrada de zapato; decenas de distritos; cientos de soles en pasajes; decenas de soles en copias; miles de minutos en internet; cuarenta y siete taxis de ida; cuarenta y siete combis de regreso. Fueron cuarenta y siete recitales de memoria; fueron cuarenta y siete te llamamos.
De repente un día, un miércoles para ser exactos, mientras estaba en mi rutina diaría de raskinbol, sonó el celular, contesté, y, a lo Will Smith en En Buska de la Felicidad, me puse a llorar por dentro y a sonreir por fuera. Tal vez Dios escuchó mis súplikas, o tal vez las de mi mamá, k ya no me aguantaba en kasa las venticuatro horas del día, o tal vez sí sea cierto ese lema k dice k no hay mal k duré mil años, ni kuerpo k lo resista (aunk lo del cuerpo k lo resista lo dudo, pork sí existe: mi cuerpo). La cosa es k Dios se apiadó de mi miseria, de misio, y me regaló lo k tanto había estado buskando: un trabajo. Esa llamada fue mi salvación. Amé a la chika k me llamó, a esa k pronunció: mañana empiezas Daniel.
Sí, estimados e incrédulos lectores, este humilde servidor consiguió, luego de un arduo, largo y paciente trabajo, trabajo. Y aunke, lo confieso, el sueldo no es suculento ni envidiable, el trabajo me gusta, pork hago lo k me gusta, osea leer y escribir. Me pagan por leer, investigar, y luego escribir. Es decir, me pagan por hacer mini-tesis, económikas claro está.
No les diré donde trabajo pork no interesa. Lo importante es k, a partir de fin de mes, ya no tendré k sufrir por pagar mis deudas, ya no tendré k tokar puertas con kara de prestatario, ya no tendré k meterme en negocios oskuros e ilegales, ya no tendré k gorrearle centavos a mi mamá, ni tendré k disfrazarme de camarón. Ya no tendré k ir a menús ni a chifas baratos, ni a sanguchomes misios. Ya no tendré k ir a los cines sólo los martes. Ya no tendré k subirme a combis repletas, ni ver los partidos de futbol por televisión. Ya no tendré k raskarme el diente, ni kedarme obligado en kasa los fines de semana. Ya no, not anymore.
A mis numerosos, pacientes, y, ahora, felices acreedores: Por favor, tengan compasión de mí.
Daniel tiene trabajo. Increíble. Es para llorar... de felicidad.



