Todos los meses, días antes de recibir mi flacuchento sueldo, suelo elaborar un presupuesto harto detallado y austero de mis futuros gastos e ingresos operativos y financieros para tratar de ordenarme económikamente (como ¿buen? economista k según mi diploma de bachiller dice k soy) y así volar, paulatimante, mis malditas y eternas deudas, y ahorrar un cantidad respetable de dinero, y llegar a fin de mes sin tener k fingir de limosnero. Pero esta vez kise hacer un experimento bien bonito y arriesgado, inspirándome en akellos keridísimos personajetes de saco y corbata k hacen y deshacen las leyes a su antojo, como grandes penderejetes.
Así k no bien recibí mi paupérrimo salario, el mencionado presupuesto lo mandé al carajo. La planeada austeridad me la pasé por los huérfanos, y así empezé mi experimento: mi lado gay salió a relucir bien marikamente y me convertí en una compradora compulsiva, que ofertas ni que días R Ripley, de frente nomás, sin mirar precio. Full ropa. La tarjeta de crédito, antes odiada, ahora era my best friend. Los supuestos pasajes en combi se convirtieron en taxis seguros (no de la calle, no, no seas cholo, taxi San Borja, ubíkate). Los presupuestados menús y chifas fueron reemplazados por parrilladas, ceviches, pizzas, buffets y demás comidas gourmet. Las chelas k planeaba tomarme, fueron en realidad wiskies, caipiriñas y pisco sours. Los martes de cine pasaron a ser fines de semana de teatro y conciertos. A las diskotekas, sólo zona Vip, sino alaos broder. Y hasta falté al trabajo un par de veces para irme de viajecito por algún balneario de nuestra ciudad.
El millonario experimento me duró menos de quince días. Trece para ser exactos. Trece días de gastos superfluos y rimbombante comodidad. Trece días en k imaginé y soñé k mi sueldo era mi propina para mis gastos operativos. Trece días en k aluciné ser un pendejo congresista.
El experimentó cadukó al treceavo día pork cada fin de mes no recibo los jugosos siete mil lukas k recibe la otorongueada parlamentaria, y mucho menos recibo oooootros siete mil soles de propina para mis gastos otros, es más, ni propina me dan. Ya estoy viejo para k mis papitos me esten dando para mis pasajes o mis almuerzos. Para eso trabajo pues, para eso es mi sueldo. A los congresistas, encima k son unas tira de ratas corruptibles, les tenemos k dar de comer en la bokita, darles su propinita para k se vayan de viaje, o para k se coman cuatrocientos pollos en un dia y/o para k lleven a comer chifas a toda su bandada de amigotes. Esta mierda, estos mierdas lo hacen por cinco años, todos los meses, todos los días. Yo ya nose si reirme o llorar, o reirme para no llorar.
Osea, ¿por las santas huevas estudié en colegio y universidad partikular, invirtiendo tiempo y dinero, para k estos cojinovas, muchos de ellos sin secundaria completa, ganen el triple k yo y encima vengan a tirarse mi plata en huevadas? No forniken pues, nisikiera trabajan eficientemente, seguimos siendo un país corrupto, pobre, tercermundista, subdesarrollado. Hasta Bolivia nos golea. No jodan pues.
Ahora k acabó mi experimento, he regresado a ser lo k soy, un ciudadano más, un obligado votante, un orgulloso apolítiko, un triste peruano k tiene k chapar su combi y pagar su menú, un pobre huevoncio k tiene k trabajar como negro para ganar como cholo, y endeudarse para poder estudiar o pagar sus gastos, esos gastos k tú, pendejo congresista, no pagas.
Así k mi fuckin gracia me salió carito, y ahorita mientras escribo, molesto e impotente, estas líneas, estoy en el messenger tratando de convencer a algún inocente, solidario y bien remunerado amigo k me preste una importante cantidad de nuevos soles para poder pagar las malditas deudas k adquirí por disfrazarme de congresista. Pero parece k la búskeda del generoso amigo resultará infructuosa, improductiva, una verdadera pérdida de tiempo. Mis habilidades de convencimiento serán inútiles, nisikiera mis antiguos poderes y aptitudes de vendedor de tarjetas de crédito podrán ayudarme. Ni el más pituko y acongresistado de mis amigos kiere prestarme sol alguno, ni las buenagentes de mis amigas. Creo k mi pasado tormentoso, mentiroso y moroso, injustamente, me condena. Debí pensar en eso antes de hacer mi experimento. Ya tiré la toalla. Knock out. Tamadre. Mis nuevas deudas, entonces, seguirán intactas, inmóviles, inamovibles, gruesas, viejas y jodidas hasta nuevo, y al parecer lejano, aviso.
Cuando era un niño, con dudas pero sin deudas, mi mamá me preguntaba que quería ser de grande, yo le respondía, con esa inocencia k aún me caracteriza, k kería ser astronauta o futbolista como Pelé. Si hoy me vuelve a preguntar lo mismo, yo le respondo, sin dudas pero con hartas deudas: "mamá, de viejo kiero ser congresista"
jueves, 16 de octubre de 2008
Quiero ser congresista
domingo, 28 de setiembre de 2008
El Lector
Rekuerdo k fui el primero, empatado con mi hasta hoy pataza Héctor, de mi promoción que aprendió a leer bien. Corría el año 1989, yo estaba ya en primero de primara, estudiando en el otrora extrañado Colegio Punta Arenas de Talara. Era un niño nerd, con pelo engominado y raya al costado, cara de pavo (aún kedan residuos de esa cara) y extremadamente trankilo, por no decir taradito. El haber aprendido a leer precozmente me auguraba un prometedor y exitoso futuro cultural, y ya muchos aseguraban k me convertiría en un famoso intelectual o en una eminencia en las letras.
Pasaron los años y el niño nerdcito cambió (o el Chavo, el fútbol o las niñas lo hicieron cambiar). Terminé la secundaria con el récord guinness de haber leído solamente, y por obligación, el inolvidable Paco Yunque, de Vallejo (con el pituko y abusivazo de Humberto Grieve) durante los nueve años de mi existencia escolar. Solamente leía por iniciativa, y sólo para alucinarme sexualmente con Yayita, los Condoritos que mi tío Guillermo coleccionaba religiosamente.
En la universidad las cosas no distaron mucha de mi realidad escolar. Sufría y renegaba cada vez k era mandado a leer incomprensibles separatas y bíblikos libros sobre macroeconomía y precios. Reclamaba, con alma sindikalista, cada vez k mi viejo me hacía leer revistas económikas o el periódiko. En esas lejanas épokas, algunos libros regalados (a pesar de mi poka o nula afición a la lectura en esas épokas, mi viejo insistía en regalarme libros de todos los autores, colores y tamaños) descansaban empolvados en algún escondite de mi desordenado dormitorio, y otros cuantos servían de dulce hogar para no pokas arañas y polillas k solían acompañarme en mis momentos de enclaustro doméstiko.
Es decir, ese prometedor niño lector nunka creció, nunka maduró, nunka aprovechó su estado mediátiko de admirado y aventajado lector. Todas las predicciones habían fallado, todas las proyecciones echas, en todo tipo de escenario, por mis profesores habían sido un total fracaso. El niño k aprendió a leer antes que toda su promoción, kince años después era una completa res, un ignorante, un inculto, un vruto.
Pero desde hace apróximadamente un año algo ha empezado a cambiar. El niño lector k nunka creció esta despertando, resucitando, renaciendo como el ave fenix. Ese potencial y prometedor lector k he llevado adentro toda mi vida está empezando a asomar caprichosamente. Ya ha roto el cascarón y esta recuperando todo el improductivo tiempo perdido durante sus épokas estudiantiles. Curiosamente, y como demostrando mi lado rebelde, justo cuando nadie me obliga a leer, se me ha dado por leer hasta la biblia, cosa impensada por un agnóstiko convenido como yo.
Acabo de terminar de leer el séptimo libro del mes, El Alkimista del genial Paulo Coelho, y hasta ahora ni yo me la creo. ¡Siete libros en un mes! (y ya son varias decenas de libros leídos en lo que va del año). Es un culo para un chiko k nunka leyó en su vida. Seguro se preguntarán, respetables e incrédulos lectores, k no tengo nada k hacer en estos momentos. Pues se equivokan, lo k hace más resaltante mi loable experiencia es que tiempo, junto con la plata, es lo que menos me sobra. El hecho de trabajar, estudiar un postgrado, juerguear, gilear (sin éxito) y hasta tener un blog, ya te deja sin tiempo para otras actividades, pero heroíkamente me las he arreglado para cumplir con todo lo me gusta, desde salir a correr(mela) hasta, claro está, leer. Dormiré menos, pero leo más. Hasta resakeado leo, como el día de hoy, k la lectura minimizó mis naúseas y el dolor de cabeza.
Creo creer cuando empezé a agarrarle el gusto a la lectura: Hace un poco más de un año, un día antes de viajar a EEUU, un gran amigo, Christian, el Jerry Rivera talareño, me regaló (no rekuerdo el motivo) sorpresivamente un libro, Travesuras de las Niña Mala de MVLL. Yo lo recibí con aprecio pero resentido pork esperaba un trago o algo por ahí. Decidí empakar el libro sólo por si acaso las pilas de mi diskman se gastaran durante las casi doce horas de viaje. El sólo ojear el libro y ver tantas hojas y letras juntas me causaban mareos.
Nunka se gastaron las pilas Duracell de mi diskman pero sí me encontré, en EEUU, con una rutina sola, lenta y aburrida, k sumado a una decepción amorosa, me obligó a buskar hobbies k me ayudaran a tener una vida menos deprimente. Una de ellas fue escribir (léase crear un blog), pero así como para cocinar hay k saber comer, también para escribir hay k saber leer. Y así pues, sin kerer keriendo, la soledad, el aburrimiento, este blog y mi pata se habían juntado para empujarme a leer algo. Me leí el libro regalado, y desde ese momento no he parado de leer.
En inglés o en español, novelas o cuentos, gruesos o delgados, bestsellers o desconocidos, sobre economía o anatomía. En el baño o en mi cuarto, en la chamba o en un café, en la combi o en el parke, leo donde sea y lo que sea. Por fin creció el niño lector, dicen las gentes k más vale tarde k nunka, y yo digo k ya es tarde y me tengo k ir... a leer.
domingo, 14 de setiembre de 2008
Mis cartas amarillas
Querida L:
Sí, L, querida. Así como lo lees, (aún) eres kerida, (aún) eres kerible, y (aún) te kiero. Te sorprenderá esta públika misiva, pero me veo en la obligación de hacerlo ya k nunka respondísteme el email k te escribí en donde te propuse, cordialmente y después de varios falsos, ardidos e inconscientes dimes y diretes, hacer una historia novelístika en la cual tú serías la princesa perfecta, la blanca nieves, la bella durmiente (más bella k durmiente, por cierto), la María Mercedes (aunk odie a Thalia), o cualkier papel femenino protagóniko k tú libremente podías elegir, y yo sería, con toda justicia, el malo, el mierda, el huevón o el patán, como así me acababas de bautizar. Daniel "El Patán", me encanta. Hasta para poner adjetivos eres linda, por eso (aún) te kiero (aún) kerida L. Pero como no respondiste mi proposición, asumí e intuyo k no aceptaste. No has kerido ser la estrella de mi pelíkula, aunk tienes toda la pinta de serlo. Con esa hermosa y enamorable sonrisa y ese carilindo rostro la hacías linda, hubieramos sido un éxito total. Pero me choteaste, otra vez. De nuevo no pudiste. Pero no me molestaré kerida L, no tengo porqué. Ya encontraré a otra chika k kiera compartir roles con este humilde patán.
Pero ¿pork no aceptaste mi mágika proposición, platónika L? ¿Acaso estás molesta conmigo?, ¿Qué te he hecho?. Acepto k desde hace un poko más de un mes nuestra relación amikal se está iendo a la mierda. ¿Acaso fuimos amigos?. Pero ¿te has preguntado pork estamos tan mal?. Yo sí.
Y las respuestas son variadas, L. Desde las diferentes óptikas k tenemos sobre lo k es la amistad, hasta nuestros propios, marcados y orgullosos defectos. Tú no aceptaste k te ekivokaste, y yo tampoko aceptaré k me ekivoké. Pork yo sí me sentí mal, yo sí me decepcioné de ti. Yo lo sentí. Tus te kieros y te extraños, luego de tus choteadas y plantadas, sonaban a consuelo, a pobrecito Danielito. Y eso es una de las cosas k más me joden, k más odio, k más me deprimen, y peor si vienen de alguien a kien yo consideraba una amiga especial. Tú eras eso chola, eras mi amiga, una de las mejores. Me demostrabas tanto cariño k muchos de mis amigos creían k eras más k una amiga, y mis amigas hasta celosas se ponían. "Chato, ¿kién es esa tal L?", "¿Kién es esa chika k te deja tantos comentarios en el Hi5?", "¿Kién es esa L k te pone comentarios bien cariñosos en tu blog?, ¿Estás con ella?, ¿Es tu enamorada, tu agarre, tu amiga cariñosa, tu afán?". Yo negaba, con tristeza, todas sus interrogantes.
No lo niego, me encantaban esas lindas demostraciones de cariño, me hacían sentir kerido, y hasta confundían a mi turuleko corazón. Llegar a la chamba y encontrar un email tuyo me alegraban la existencia. Me emocionaba, me ponían en pindinga. Por eso pensé, kerida L, k tu amistad era verdadera y pura.
Pero en los momentos en k la soledad invadía mi vida, en los k me hundía en mis acostumbrados huekos, en los momentos k más necesitaba esa amiga k tanto cariño me demostraba, desaparecías como por arte de magia, te zurrabas, te llegaba al pincho, te ibas. Nisikiera estuviste en mis cumpleaños. Cuando kería amigos k me hagan compañía, k me hagan olvidar, temporalmente, k tengo una vida de mierda, tú no estuviste. Te llamé L, y te kitaste. "No puedo Dani, lo siento", me decías siempre. Te pedí un consejo, y me mandaste un ladrillo. Me volví a sentir mal, y tampoko pudiste. ¿Tan díficil era k te pongas la camiseta de amiga de verdad? Eso no podía tolerarlo, no tantas veces. Se lo tolero a mi vecina o a cualkier cojudita, a ti no L, tú eras mi amiga, y me fallaste. Te cabreaste cuando mi vida pasaba por un maremoto emocional, y regresabas con "te extraños" luego k las aguas ya estaban trankilas. No jodas pues, discúlpame, pero no jodas.
Ahí empezaron los problemas, extrañada L. Tú nunka aceptaste, ni aceptarás, ninguno de los cargos por los k te culpé. Te declaraste totalmente inocente, una víctima, casi una perseguida política. En cambio, sacaste tus garras y me dijiste exagerado, resentido, malo, patán. Sí pues, soy un exagerado de mierda, un puto resentido. Lo sabes muy bien. Pero yo sí estuve contigo en los momentos en k más los necesitabas. ¿O acaso no hice nada por ti, kerida L?. ¿No te acuerdas de la dedikatoria k te escribí en esa etiketa de cerveza en tu cumpleaños de hace 2 años? ¿No te acuerdas k chotié a tutilimundi para ir, solo, a tu cumpleaños, a pesar k después me dejaste de lado? ¿Ya no te acuerdas las eternas y madrugadoras llamadas en donde te dejaba escupir toda la mierda k tenías por culpa de un par de pinches imbéciles k te hacían sufrir, sin importar k al día siguiente yo tenía k trabajar? ¿No te acuerdas de los comentarios públikos k siempre te hacía sólo pork tú me lo pedías?. Perdonarás mi modestia, L, pero creo k yo sí fui un verdadero amigo, en las buenas y en la malas, chochera.
Tal vez mi visión sobre lo k es la verdadera amistad cagó nuestra amistad. Para mí, amigo es el k está en la malas, kerida L, no en las buenas. Los verdaderos amigos se encuentran cuando todo esta oscuro. Y en mis etapas de maldita soledad, tú brillabas por tu ausencia, ¿dónde mierda esta L? Nunca lo supe.
Ya nada será lo mismo L. Hoy, mientras escribo esta carta y te veo, por última vez, en mi lista del msn, se acabó la historia de una supuesta amistad k empezó el útimo día del mes de marzo de hace tres años. Tal vez el mejor año de mi vida. Conocerte fue ver la vida diferente, fue meterme a un cuento de hadas en el cual tú eras la eterna enamorada de lo imposible. Verte era ver a un angel enamorado, a una inocente buskadora de lo perfecto, a una amante sufrida por el injusto amor. Eso eras L. Ahora ya encontraste ese amor k tanto buskaste. Yo seguiré en mi búskeda, ya sin ti.
Me despido agradecido por todas las sonrisas k dibujaste en mi rostro, por las muestras de cariño k nadie me ha dado, por los te kieros, y por haber casi curado un corazón en pedazos. Pero decepcionado pork nada de eso volverá, ni tú ni yo daremos nuestro brazo a torcer, y ambos cumpliremos nuestras condenas por separado.
Te mando un beso, ese k nunka te dí, y un abrazo, esos virtuales k tantas veces me mandaste pero k nunk me los diste en la vida real.
Daniel
P.D. Saludos a tu mamá, tan talareña como yo.
lunes, 8 de setiembre de 2008
Mi Ramadán
Según Wikipedia (nosé kien habrá inventado ese imprescindible atlas-diccionario-periódiko-libro-enciclopedia virtual k me ha salvado de muchas situaciones en las k la ignorancia, mi ignorancia, reflotaba ante las jodidas preguntas de mis pinches jefes y sabelotodo profesores. Desconozko mayormente (como dirían los corruptibles, sucios y gordinflones tombos peruanos), kién lo habrá inventado, pero desde akí, a la distancia, le agradezco al dueño de Wikipedia por haberme enseñado, en tan sólo unos meses, más de lo k me enseñó el colegio y la universidad en casi 23 años de constante e ininterrumpido estudio), el Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán, y es mundialmente reconocido pork los musulmanes (valga la redundancia), bien machos ellos, ayunan y se abstienen sexualmente durante el día, y sólo puede comer y tirar mientras el gringo, léase el sol, se oculta entre los océanos pacíficos, atlántikos, índikos o ártikos. Oséa sólo comen y tiran de noche. ¿Chukulún mañanero? No way. Pobrecitos.
Yo me enteré de esta costumbre de ayunar y abstenerse sexualmente en el Ramadán (k dura un mes apróximadamente) gracias a mi pata Ahmed, un irakí flaco, barbon y cejón, k se convirtió en mi mejor amigo cuando fuíme a estudiar a tierras mississippianas, allá por gringolandia. Ahmed, harto religioso mas no fanátiko, me desasnó acerca de esa costumbre y de otras más. Me destapó el cerebro, y me hizo ver k ser musulmán no significa ser terrorista, ni kamikaze, ni Bin Laden, ni Al Qaeda, ni 11 de Setiembre, ni tampoko kiere decir k te tiras a tus primas y tienes hijos con tus tías. Nada de eso. Bush y compañía han hecho k las gentes ignorantes pensemos eso.
Ahmed, pues, se limitaba a comer sólo en las noches. Solía invitarme a sus brutales, gratis y árabes buffets nocturnos en donde, felices hasta el orgasmo, tragaba(mos) como si no hubiera(mos) comido en todo el día. Aunk yo no ayunaba, mis almuerzos se asemejaban bastante al ayuno o a una dieta mortal: una quimikísima y microwavable sopa Maruchan y una barra de chokolate eran lo úniko k solían habitar en mi estómago en esas épokas misias de estudiante internacional. Ser piticlín le ahorraba ciertas aguantadas situaciones a mi kerido amigo Ahmed. Así k la abstinencia sexual no era un problema para él.
Pero para mi sí, no comer y no tirar es un castigo inkisidor, un inaguantable proceso sin fin, un suicidio implacentero. ¡Y claro k he pasado por esas épokas!. A pesar de mi agnosticismo, yo también he tenido mi Ramadán. Confieso, sin mucho orgullo, haber pasado por esos impremeditados ramadanes gastronómikos y sexuales.
Rekuerdo, por ejemplo, esas épokas de alcoholizadas e interminables juergas k empezaban cualkier día de la semana y se podían prolongar, sin primeros tiempos y sin sentirlo, hasta por tres o cuatro días. Días en k sólo se me ocurría alimentarme de noche y madrugada, ya sea con grasosos sanguchones campesinos, pikantísimos caldos de gallina, calientísimas pizzas hawaianas, o askerosa comida casera congelada. Pork cuando el sol alumbraba en esta parte del planeta, éste humilde e inmaduro escribidor encontrábase privadísimo en su cama (o en la de alguna parrokiana) tomando una larga, obligada y resakeada siesta, desde el alba hasta el ocaso, en donde ya la inercia y las naúseas lo hacían levantar.
También rekuerdo esa épokas, post mi primera vez, en las k la libido kinceañero regresaban con fuerza y se apoderaban de mi cachondo cerebro, haciéndome pensar y recordar akella primera vez en la k fui capaz, campeón yo, de llevar a una chika a la cama (o al mueble en este caso). Esos rekuerdos me exitaban y kería a como de lugar mi segunda vez. Estaba seguro k lo lograría al instante. Pero la realidad me hizo bajar de mi nube. Me demostró k esa primera vez fue sólo una mera casualidad, un azar del destino, un toke de suerte. Ese supuesto éxito no fue pues, consekuencia de mis habilidades de macho gilero, ni consekuencia de mi verso florido e incendiado, ni tampoko consekuencia de mi mirada matadora o mi porte atlétiko, nada. Sino k tan solo me cruzé con una perruña borracha y despechada (esas k abundan en Lima) k salió de su kasa pensando en tirarse al primer huevón k se le cruze: y yo me le cruzé. Tuvieron k pasar, si la memoria no me falla, un año para volver a usar mi herramienta viril con una chika, o mejor dicho, para k una chika lo use, pork hasta ese momento yo era el úniko usuario de mi herramienta.
Recuerdo esas locas époka y sonrío. Pero la sonrisa desaparece automátikamente al darme cuenta k esas épokas pretéritas están regresando, lentas pero seguras. Los fines de semana están dedikados a reuniones y fiestas no muy infantiles, y aunk el alcohol es controlable, las fiestas suelen durar hasta altas horas de la noche, o tempranas horas de la mañana. Y debido a la edad k tengo y al paupérrimo fisiko k me manejo, el día siguiente se convierte en una madrugada con sol, just sleep, recién en la noche me acuerdo de comer algo.Y los días de semana, laborales ellos, la falta de tiempo para desayunar (y para postear) y una herida de mierda en la boka k no me deja nisikiera mascar un grano de arroz, me limitan a solo tomar aguas y jugos durante el día, teniendo k esperar hasta la noche para regresar a casa y ¿comerme? un arroz con pollo con papa a la huancaína totalmente licuado, pork sólido ¡nooooo paaaaaasa!.
Pero la sonrisa se convierte ya en cara triste y llorona cuando recuerdo k mi abstinencia sexual ya esta por batir récord distrital, provincial, departamental, regional, olímpiko, mundial y universal. No la veo ya hace varios días (tantos k ya son meses. No se burlen), y si sigo así mi ramadán sexual amenaza con seguir alargándose hasta horizontes lejanos e inimaginables.
¡No puede ser, k Alá me agarre confesado!... maldito Ramadán.
domingo, 31 de agosto de 2008
El día del Blog
Hace año y medio un tutti frutti de problemas obligáronme a buskar desagues para expulsar la mierdada mierda k tenía dentro de mi castigado corazón (páncreas, hígado, estómago, pulmones, etc). Buské por todos lados soluciones infalibles. Pensé comprarme un diario personal rosadito con olor a Heno de Pravia, y expulsar, lapicero en mano, mis putas ideas, pero la marikonada no me daba para tanto, y, además, desde k salí de la universidad, y por culpa de la tecnología, no he vuelto a agarrar lapicero alguno, e intuyo k mi caligrafía debe estar peor k la de un médiko de Essalud. Pensé, también, buskar un psikólogo gratis k me ayude a aliviar mis desventuras amorosas y filiales, pero en este tipo de situaciones nadie podía hacerme sentir mejor, sólo yo.
Internet me envició, y es así como nació este blog (en verdad éste blog es la continuación del original, éste es la segunda temporada, el capítulo 2) sin más ganas ni motivación que la de eyacular mi cólera y mi ardidez, de botar toda la caca espiritual k tenía paseando por mis venas, de expulsar las malas vibras de mi deformado cuerpo, de vomitar la bilis k ardía mi interior, sólo eso. Nisikiera me interesaba k me leyeran, kería ser un blogger anárkiko, punkeke, anticomercial, emo, subterráneo, un posero. Sólo kería k me lean mis amigos, nadie más. Odiaba los blogs k tenían 40 ó 50 comentarios, y a los bloggers comentaristas. Pero con el tiempo esa atorrante ardidez y ese pensamiento tapado ha ido mutando, ¿felizmente?. Primero me di cuenta, o mejor dicho, me hicieron dar cuenta, k escribir sobre los personajillos k me hicieron daño no era la mejor manera de salir del oskuro hueco en el k me encontraba. Asi k me desahuevé, decidí no ser más un huevas tristes, y empezé a escribir cosas menos deprimentes (aunk a veces me agarra el feeling). Parece k dió resultado. También, me dí cuenta k tener y escribir un blog, y ser leido, podía convertirse en algo diferente, algo paja, algo huevero, y leer las aventuras de otros bloggers es ahora casi un hobbie.
Cuando David, blogger y amigo de universidad, dijo en el video de presentación del Día del Blog, k le llegaban al pincho esos bloggers k escriben aparentando ser lindos o bonitos, cuando en verdad soy unos verdaderos huevones, me sentí identifikado casi al 100%. Desde hacía mucho tiempo intentaba buscarle una creativa definición a lo k escribo, a mi estilo, por fin mi pata David lo resumió. No se confundan, soy un huevón.
Así pues, aceptando abiertamente ser un blogger y sabiendo mi huevonístiko estilo, acudí emocionado, lo confieso, a la ceremonia por el Día del Blog. Me senté con mi frustada acompañante (pork ella pensó k Rentato Cisneros asistiría) casi atrás del salón. Nos reímos con los videos, bostezamos con las presentaciones, ¿envidiamos? a los ganadores y odiamos a Homero. Pude reconocer a algunos bloggers k suelen posar sus ojos por este desekilibrante blog. Pero no tenía ganas, ni kería acercarme y presentarme, es k soy tííííímido. Pero un tal R sí tenía ganas de hacer amigos. Exitadísimo y algo borrachito se me acercó, y con cámara en mano empezó a hablarme de sus kinientas visitas diarias a su blog (no te preocupes kerido R, no te delataré), de sus miles de amigos bloggers, y de lo contento k se sentía el haber ganado un premio. En su cara se leía un orgasmo, estaba extasiado el muchacho, no paraba de hablar y de filmarme. Yo le decía, sonriéndole, k mi blog, con suerte, tiene diez visitas diarias y de esas, ocho son mías, y pensaba: "este es más huevón k yo". Al menor descuido de mi buen nuevo amigo R, me escabullí como un perikote entre la multitud, y lo perdí.
Luego, mientras me tragaba algunos bocaditos y me guardaba otros en los bolsillos de mi saco, me encontré con mi pata D, estaba sólo y cojudo, así k fuímonos, él, mi frustrada acompañante y yo, a la parte posterior del salón, nos sentamos en el suelo y nos dedikamos a los k habíamos ido: tomar. Mientras libábamos las chelas k nuestros buenos amigos los mozos nos traían personalmente, nos divertíamos viendo a los japis y emocionados bloggers correteándose y entrevistándose entre si, intercambiandose páginas web, y adivinándose kien es kien, como si estuvieran en una fiesta de máscaras y disfraces, o en una cita comunal a ciegas. Nos tomamos y secamos todas las chelas posibles, eran gratis y había k aprovechar (pero parece k nosotros no fuimos los únikos k aprovechamos la situación, bastaba con ir al baño de hombres para darse cuenta lo ebrios y gritones k ya estaban algunos bloggers), deberían haber más reuniones así, pensaba.
Se acabo la chela y se acabo la fiesta, ya no fuimos al after party en Barranco pork el cansancio nos vencía. Pero me retiré contento por haber acudido a mi primer reunión bloggera, sin importar no haber conocido a ningun blogger, sin importar k no haya ganado ni mi diploma de honor al mérito, sin importar k el gran R tenga kinientas visitas diarias y yo sólo diez. Estaba contento pork ese día también fue mi día.
!Feliz día bloggers! ¡Feliz día amigo R!
miércoles, 6 de agosto de 2008
Mi ex
B es mi mejor amiga, y es mi ex. D no es mi amiga, y es mi ex. F ya no es mi amiga, y es mi ex. L es mi otra mejor amiga, y no es mi ex. N es mi amiga, pero kiero k sea mi ex (para tener remembers). R no es mi ex, pero fue mi amiga... cariñosa. N es mi ex, y tiene tantos ex que ya no se sabe si somos sus amigos. J es mi amiga, y es mi ex. R es el ex de mi ex J, y son mejores amigos. M es mi ex, y yo nose si podremos ser amigos. M es mi ex, y estamos tratando de ser amigos.
Al borde de la histeria y la desesperación me encontraba debido a un par de inesperados e incomprensibles hechos k acontecieron en mi telenovelística vida (en donde obviamente yo soy el galán, pero las protagonistas huyen despavoridas) este último fin de semana, en los cuales M, mi ex, estaba involukrada. Estaba cagado, cegado, cigado, cogado y cugado. Pero J, mi amiga, mi otra ex, pero también mejor amiga de su otro ex, salvóme de un lento suicidio placentero. ¡Vamos a comer, 11.30pm en el Fridays, no jodas!, tukutín. Yap chevere, tukutín. Y me desconecté.
Con J tuvimos una relación secreta, inocente, corta y temporal. La kiero mucho, y esta más buena k el pollo a la brasa (como ella me ha confesado la miran sus no pokos pretendientes), pero más la admiro, pork ha logrado cosas k yo talvez nunka lograré ni en mis más wildest dreams. Es mucho menor k yo, y ya vive sola en su depa, tiene un buen trabajo, y viaja cuando kiere y a donde kiere. Pero lo k más admiro, y envidio, de la carilinda y blankiñosa J es k se ha convertido en la mejor amiga de su ex, con el k estuvo tres largo años (y por el k sospecho, me choteó, cuando yo intentaba improductivamente re-conkistarla, hace justo tres años), y su ex es también su mejor amigo. Algo inusual en estas épokas de amistades subvaluadas.
Yo no tenía hambre, pero sí harta sed. Ella no tenía sed, pero sí harta hambre. Así k yo me dediké a tomarme sus tragos, y ella se dedikó a comerse mi comida. Mientras yo libaba los coloridos tragos y ella devoraba las crokantes alitas, salió el tema de los ex, los más importantes, los k dejaron huella, los extrañables, los amados y odiados a la vez. Yo no tenía muchas ganas de hablar, sólo kería preguntar, tomar y escuchar. -¿Cómo diablos hiciste para k en tan poko tiempo, tu y tu ex se conviertan en los best friends, y hasta se cuenten sus aventuras sentimentales personales?. Mi ex, M, me cuenta k se agarró a alguien, y a mi me da chukake. Osea, nosé si lo ha hecho, pero orejas k no oyen, corazón k no siente, chola-, le dije, para luego pedirme otro trago, menos colorido y más fuerte, y ser todo oídos. J empezó a darme, gratuitamente, las recetas, sus recetas, k podrían ayudarme a ser un buen amigo de mi(s) ex(s).
Mientras J hablaba sin parar, dejando enfríar sus espaguetis bañados en una salsa impronunciable, yo atendía su cátedra. Me decía, la bonita J, k es fácil ser amigo de un ex, pero ser el mejor amigo nunka es fácil. Y claro pues, le doy la razón, pork usualmente al término de una relación larga e importante, los ex amantes suelen seguir caminos distintos e independientes, pero siguen siendo amigos, pero son esos amigos k casi nunka se hablan (sólo por msn), o k se saludan con respeto, y no se ven más k una vez al mes. Así cualkiera pues, yalaza. Pero convertirse en el mejor amigo, ya es casi una acción heroíca. J lo había logrado, y yo también kería, y kiero, seguirle los pasos.
Me dijo, desilusionándome, k no existen recetas, ni manuales ni reglas escritas. Pero sí existen tres o cuatro cosas básikas k se deben cumplir para sikiera poder intentar reconstruir una fuerte amistad entre los ex enamorados. Primero para poder ser amigo de tu ex, me decía, tiene k haber una predisposición por kerer serlo. Segundo, aceptar y admitir de buena gana k nunka más podrán volver a ser enamorados (aunk nunka digas nunka). Lo kieres, te kieren, se kieren, se gustan, pero volver ya no, ya se intentó y no se pudo. Tercero, nunka te alejes, nunka. Pork la idea es k hablen, se ayuden y se vean seguido hasta k exista una mutua confianza k los haga ya tratarse como patazas, y contarse todo, o casi todo. Cuarto, no te vayas a ir con otra a la semana o al mes de haber terminado, no pues chochera, no seas repelente. Espérate un ratito, no seas pipiléctiko. No le hagas daño, me dijo la gran J, mientras se pedía su tercer plato: un helado de vainilla bañado en una crema también impronunciable. Yo ya estaba por mi sexto trago.
Me kede pensando en dos de los cuatro consejos k la resakeada J me había dicho. Tal vez por ello no podíamos ser amigos, mi ex y yo. Me puse triste. En el taxi de regreso, ya solo, volví a recordar las palabras de J. ¿Podremos ser amigos, M y yo?, me pregunté. Exhale un suspiro, pensé en ella, rekordé k hoy hubieramos cumplido un mes más, y me puse a llorar.
martes, 15 de julio de 2008
No es justo
Es sabido por propios y extraños el odio incondicional y masokista k le tengo a un conjunto de cosas k exasperan, casi diaramente, mi trankila existencia. No los tolero por más terapia k haya experimentado, por más hipnotizaciones o charlas cristiano-plesbíteras k haya escuchado. I can't folks!
Entre esas odiosas cosas están, punteando la tabla de posiciones, los diminutos pero zumbadores zancudos, los militares y su chusko corte de pelo, las agencias de los bancos (incluído sus proactivos y estudiosísimos, pero lentos, trabajadores), los conchudos y orkestales ronkadores, el virtual y sociable Hi5, el tráfiko limeño en hora punta y despunta, las colas hasta para ir al baño, y así un largo etcétera de odiosas situaciones k me es difícil aguantarlas.
Pero existe un par de cuestiones k estoy empezando a odiar con ganas, pundonor y mucha fuerza. En los últimos meses esa parejita me ha ridikulizado, se ha mofado, burlado, reído, carcajeado de mí, señalándome y minimizándome delante de toda Lima y balnearios. Me refiero, señores, a ese calzado putón k tanto aman las mujeres, a ese calzado k las engaña y las disfraza, ese calzado saca-juanetes k las hace creer, ilusas ellas, k son modelos y asi se verán más lindas (¡eso es mentira!), me refiero a ese par de zapatos k las hace caminar como borrachitas y malabaristas. Me refiero, señoritas, a sus amados por ustedes, y odiados por mí, TACOS.
No suelo fijarme en chikas más altas k yo (ni ellas tampoko en mi), así k mi panorama se limita a fijarme en chikas de un metro sesenta y tres para abajo. Obviamente el universo femenino se me reduce pero nunka me he kejado. De lo k sí me kejo, y no lo puedo seguir aceptando bajo ninguna circunstancia, es k el universo femenimo se me siga reduciendo a la más mínima expresión por culpa de los $&%#@ tacos. ¡No, señor!, ¿Qué kieren, productores de takos y señoritas usuarias? ¿Qué nos kedemos solteros de por vida?, ¿Qué también compremos tacos? ¿Quieren que nos volvamos marikas?. Soy chato pues, y nada me hará crecer naturalmente. Ya es tarde para tomar mis tres vasos de leche al día, y ni Milo me hará grande. Hace rato k ya pasé la etapa de crecimiento y lo úniko k me crece, ahorita, con gran rapidez, son la panza, la papada y los cachetes. Sean concientes pues.
Toda esta sobrepoblación y proliferación indiskrimada de tacos de todas las formas, tamaños y colores, he hecho k tenga k rekurrir a un sin número de artificios y herramientas artificiales k intenten disfrazar temporalmente mi minúskulo tamaño. Y lo digo sin verguenza, con la frente en alto, y sabiendo k tengo k combatir con los odiados tacos. Mi plan de contingencia ha incluído k todas mis All Star, Dunlop, y cualkier zapatilla de lona, o sin plataforma, sean despedidas injustamente de mi closet. Ahora abundan en primera fila, zapatillas de basketbolistas, chankabukes de astronauta y los infaltables elevate shoes (sí, tengo mis elevate shoes, ¿y que?, ¡no hay takos para hombres pues, no jodas!). Y no lo hago pork me sienta menos por ser chato, nada que ver, sino k sin esos calzados no podría salir con ustedes, menos competir por su corazoncito, señoritas chatas-k-no-kieren-ser-chatas-por-eso-usan-takos-nueve. ¿O será k cada vez k se ponen tacos me están keriendo decir conchudamente "fuera enano huevón, crece primero, k yo nikagando dejo mis takos"?. Fácil, no lo sé, pero k lindas, tiernas y tirables se les ve con sus balerinas y sus zapatillas planitas.
Sea lo k sea, necesitaba hacer públika mi keja, ya k el tren se me esta iendo, y los odiados tacos le están echándo más combustible al tren. Y eso no es justo señoritas. No es justo.
jueves, 3 de julio de 2008
Nos vamos poniendo viejos
En el tacho de basura de mi oficina descansan vacías y arrugadas cerca de media docena de botellas Cifruts de todos los sabores y colores k han sido libadas y evaporadas ferozmente por este humilde escribidor en menos de 24 minutos, todo un récord guiness k lo más probable es k me haga mear como un ganado vacuno. La razón: la secona, léase la maldita resaka.
Esto no sería raro y mucho menos una novedad si es k el día anterior, osea ayer, me hubiera pegado una de esas brutales e inconscientes bombas k solía meterme en mis epokas cachimbianas, en donde, mis sedientos amigos y yo, flagelábamos nuestros aun virginales estómagos e hígados con preparadas pócimas y tragos baratos de dudosa reputación y kien sabe ké procedencia, k hacían k nos tranformemos en inmunes y pinches pendejitos. Pero eso, señores, no ha pasado. Ni volverá a pasar. Ayer, con esa responsabilidad k me caracteriza y sabiendo k había k laborar al día siguiente, sólo me tomé un par de jarritas de cervezas mientras conversábamos y reíamos con unos amigos. Ese par de cervecitas bastaron para k hoy amanezca con una secona de la refurinfunflai, sí créanlo. Todo ello no hace más k confirmar mis sospechas y esclarecer mis dudas: ya estoy viejo.
El tiempo pasa pues, no se detiene. y los hechos son los hechos. Sin darme cuenta me he convertido en un señorito, en un madurito, en un tío (casi me pongo a llorar cuando mi sobrinita me dijo "Hola tío Daniel"), en un casi parapléjiko para los esfuerzos físikos. Pronto, si sigo así, tendré k rekurrir a la milagrosa maca para recordar mis buenas épokas de orgasminator. Es k ya pasé el cuarto de siglo pues, hace rato k ya dejé de ser un estudiante universitario, y los polones con capucha y ojotas veraniegas han sido reemplazadas por sacos, corbatas y lustrados zapatos. Mis gustos y preferencias han cambiado drásticamente, ahora conversar trankilamente tomando una tazita de café me divierte más k tomando unas cervezas bien heladas. Prefiero mil veces ir a comer k ir a una diskoteka. Los fines de semana los usó para ver películas o dormir, cosa k era práctikamente un crimen tres o cuatro años atrás, cuando era un jovenzuelo ávido de aventuras. Mi madre es la más feliz con ese cambio, cree k ya maduré. Sólo falta cerrar este blog para convertirme en un cuasi antikuado padre de familia, sin esposa ni hijos claro está.
Creo k tendré k aceptar, como los machos, la actual y ¿cruel? realidad. Atrás ha kedado, rezagadísimo, ese cuerpo enérgiko y jovial k era capaz de aguantar heroíkamente hasta cuatro días seguidos de bailetones, juergas y despelotes. Atras kedó ese cuerpo fuerte k aguantaba, en épokas de exámenes finales, hasta tres boleteadas seguidas. Atras kedó akel joven deportista k jugaba hasta tres partidos de fútbol sin entretiempo alguno. Atrás kedó el cuerpo atlétiko con abdominales markados y tríceps envidiados. Atrás ha kedado el aventurero chikillo levanta-chikas-fáciles barrankinas. Ya nada de eso keda, el tiempo se lo ha llevado.
Ahora kedan los restos de un cuerpo de res con un físiko de Matusalén, k no es capaz de aguantar haciendo footing más de diez minutos, teniendo k chapar taxi para su regreso. Ahora keda un cuerpo cuadrado incapaz de superar kince minutos en una cancha de grass artificial. Ahora keda un cuerpo que sufre hasta lo insufrible para mover extremidad alguna al levantarse de la cama todas las mañanas. Ahora keda un cuerpo gelatinoso y no muy estétiko. Ahora, y esto es lo k más me preocupa, keda un cuerpo impotente y débil k se emborracha sólo con dos cervezas, como si fuera una abstemia lady virginal.
De nada sirve tener cara de kinceañero y estatura de primarioso, si mi físiko parece de un nonagenario. Me miró calato al espejo, y pienso: "me estoy poniendo viejo, conchesumare".
jueves, 26 de junio de 2008
A goleadas aprendí
Nosé en k momento la cagué. Nosé en k día, mes o año de mi vida empezó a gustarme el fútbol. Mi frágil memoria desmemoriada no guarda rastro alguno del momento exacto en k decidí dejar de escalar y embetunarme de tierra y arena en los cerros aledaños a mi kasa talareña para irme a jugar pelota con mis ya pichangueros amigos. Tampoko rekuerdo, en mi infancia, haber sido hincha de algún ekipo, ni sikiera del glorioso y otrora taladro del norte, el Torino de Talara. Mi papá, con gran tino, nunka me incitó a vestirme de celeste, granate, rosado, crema o azul. Nunka, y eso se lo agradeceré eternamente. (Odio a los tarados papás k visten a sus bebés de camisetas de ekipos de fútbol, pensando, cojudos ellos, k sólo así serán de su mismo ekipo, ajj). Tampoko rekuerdo haber pedido de regalo por navidad o en mi cumpleaños una pelota, chimpunes, canilleras, rodilleras, suspensores, o cualkier indumentaria futbolera. No rekuerdo. Lo k sí rekuerdo, con suma vagancia, es k mis amigos, pendejos ellos, siempre solían ponerme de arkero, lo k confirma mis sospechas: era una completa res para el soccer.
Así pasé toda mi primaria, desprestigiando y subestimando al deporte más lindo del mundo. Pero un día, no rekuerdo cual, la vida del enclenke y cojinova infante cambió. Como por arte de magía, (créanlo, fue magia) su vida cambió. Un día, asumo yo, alguien me pasó la gordita, una Mikasa roja con blanca, yo la paré con una habilidad endemoniada, la levanté con un par de finos tokes y empezé a dominarla con un dribbling maradoniano. No podía creerlo. De la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, pasé de un maleta e inútil arkero a un pedido y aclamado diez.
Desde ese momento, desgraciadamente, empezó a gustarme el fútbol. No me perdía pichanga ni campeonato alguno del colegio, me rompí el brazo dos veces por kerer hacer guachitas, hasta me probé en la selección de la universidad (fui choteado sin pestañear debido a mi corta y risible estatura). Me compre mis chimpunes, unos Umbro y luego unos Diadora blancos, bravazos. Tambien canilleras, unas Adidas de la Parada. Me volví hincha de un ekipo, me compré todas sus camisetas, originales claro está. Iba al estadio cada vez k podía, y hasta llegué a llorar varias veces por un partido perdido. Y de la selección peruana ni hablar, era el más acérrimo, ingenuo y soñador hincha k el sufrido Perú tenía. Más hincha k Beingolea. Cada decepción era perdonada, cada traspié era olvidado, cada goleada era aceptada y pasada. Siempre estaba, en las buenas y en las malas. Creo k mi fiel característika de masokista agudo nació con el fútbol. Pork ese masokismo k tengo por kerer a chikas inqueribles a pesar de todo, sólo se compara con el amor k le tengo, o tenía, a la celeste y la rojiblanca.
"Pero ya pues huevón, ya mucha huevada. No seas abusivo pues cojudo. Esta bien culantro pero no abuses", me dijo una amiga, bien cariñosa ella, cuando le conté k había gastado un platal por una entrada al estadio para ver jugar a la selección. No ganamos. Luego falté a mi clase por ver a otra vez a Perú, esta vez por televisión. Nos golearon, por enésima vez. Hoy volví a faltar a clase por ver a mi ekipo, mi ekipo perdió. La decepción haceme preguntar: ¿Mamá, pork me pariste en el Perú?. Las respuestas están no habidas.
Decepcionado y envidiosísimo (luego de ver la Eurocopa), recuerdo las sabias palabras de mi sabia y cariñosa amiga, "...ya mucha huevada", ahorita ellas suenan muy fuerte en mi cerebelo. Temo k le haré caso. Derrotado y cabizbajo me lamento y pienso en voz alta: hubiera kerido nunca dejar de jugar en los cerros aledaños a mi kasa talareña, hubiera kerido nunka recibir una pelota Mikasa, hubiera kerido nunka crecer, hubiera kerido nunka kerer tanto al fútbol (ni a las mujeres). Las camisetas peruanas y celestes serán guardadas, las entradas serán kemadas, los chimpunes blancos y las canilleras de la Parada serán regaladas. Los cántikos, gritos y mentadas de madre serán prohibidas. El masokismo será desterrado. Señores, un gran libro se cerró. Amén.
Ahora me dedikaré al tennis, ¡he dicho!... ¡Everybody loves Horna!
domingo, 15 de junio de 2008
¡Es papá!
Papá de rostro serio y mirada dura. Tu sola presencia asustaba y ahuyentaba a las pokas incautas muchachonas k alguna vez cayeron en mi kasa. Tal vez por ello nunka regresaron. Pero la verdad es k detrás de esa postura dura y militarizada se esconde el ser más blando y bueno k jamás haya visto el planeta tierra.
Papá profesor y consejero. Nunka olvidaré la primera vez k, caminando por el malecón de Punta Arenas, me dijiste, con miedo de inexperto papá, k use condón. "En Lima abundan las chikas liberales, las putas. Así k cuidate cojudo, no me hagas abuelo aún", me aconsejaste. Yo, en esa époka, era un triste chiko virginal. Eres un as con los números, como buen ingeniero de la UNI. Si alguna vez fui medalla de oro en matemátikas y ajedrez, fue pork tuve de profesor a un genio de genios. Te agradezco, mi kerido profesor, también, por haberme enseñado a manejar carro, aunk hasta hoy tenga k decirle, con roche, al cuidacarros k, por favor, me estacione el auto.
Papá jovial y deportista. Aunk nunka has sido el alma de la fiesta, sí has sido el más bailarín. Te transformabas con el Meneito de Natusha y el Caballo Viejo. No puedes mentir, los videos familiares te delatan. Recuerdo, también, nuestras maratones dominikales por la playa. A pesar k me duplikas la edad, tu físiko es envidiable. Hasta ahora no entiendo como puedes darle tres vueltas al Pentagonito y luego regresar a la casa caminando como si nada, cuando yo no llego ni sikiera a darle una vuelta, y luego tengo k tomar taxi o pedir un balón un oxígeno. Pero eso sí, en fútbol, siempre te gané. Lamentablemente no tienes esa habilidad de manejar un balón con los pies. Yo sí.
Papá esposo y ejemplar. Llegaste a la capital desde un pueblito lejano de la selva peruana, sin nada k perder, pero con un costal repleto de sueños por cumplir. Ahora, luego de lucharla y sacarte la mierda, lograste casi todo, tu solito. Me regalaste la mejor mamá del mundo. Nos regalaste una vida cómoda. Nos sigues dando lo k tu nunka tuviste a nuestra edad. Eres sorprendemente incorruptible, prefieres pagar injustas multas en vez de coimear a corruptos policías. Cuando sea papá, kisiera ser como tú, pero no tener hijos como yo.
Papá de sentimientos frágiles. Esos sentimientos k te brotan cada vez k hablas del abuelo, tu papá, k te cuida desde cielo. Nunka antes te habia visto llorar, pensé k nunka llorabas, pero el día k el viejo, como tu lo llamabas, nos dejó, lloraste como un niño. Ese día me di cuenta lo vulnerable k eres, ese día entendí k los papás también lloran.
Papá solidario y generoso. Igual k el abuelo. Eres capaz de kitarte la camisa, en pleno invierno, para abrigar al necesitado. Solías dejarme sin propinas para dárselas al niño k no tenía para comer. Eres el úniko papá k deja veinte soles de propina por un consumo de diez. Postergaste tus merecidas vacaciones a Europa, por pagar mi viaje de estudios en gringolandia. Prometo yo pagarte esas vacaciones, algún día.
Papá de desencantos. Sí, también de desencantos. Como cuando me bautizaste sin preguntármelo. Como cuando me obligabas a cortarme el pelo pork "pelo largo es de rosketes". Como cuando te escuche por primera vez ronkar. Me tendrás k perdonar papá, pero así como odio al Hi5 y a los zancudos, también odio a los ronkadores.
Papá de juegos y cariños. Rekuerdo un juego, el más esperado del día. Tu llegabas del trabajo (el sonido del motor de ese viejo volkswagen amarillo y los ladridos de nuestra preciosa collie, te delataban) cargando tu eterno maletín marrón. Entrabas a akella espaciosa casa talareña silbando esa melodía k te caracterizaba. Nosotros, tus tres hijos, ni bien escuchábamos tu silbatina, emprendíamos veloz carrera, con trampas y cabes inkluídos, hacia tu cuello. El k se soltaba perdía. Tu nos agarrabas como podías y nos besabas, raspando tu barba con nuestras lisitas caritas. ¿Quién soy yo?, nos preguntabas tambaleándote. Nosotros gritábamos al unísono: ¡Es papá!
Gracias por enseñarme a ver la vida, a través de tus ojos. Feliz día, papá.



