Viernes, 29 de Mayo de 1982 (0 años)
Luego de menos de nueve meses de vivir, solo y calientito, en el paraíso, este humilde servidor, para desgracia de muchas, vió la luz. Todos eran felices en kasa. Pero la agonía cumpleañera estaba por empezar. Como diría el F: el anticristo ha llegado señores.
Lunes, 29 de Mayo de 1997 (15 años)
Luego de recibir los regalos de cumpleaños, léase colonias Old Spice, desodorantes Rexona, medias blancas, calzoncillos multicolores, pañuelos k nunca usé, polos baratos y risibles propinas, tokó la hora del desesperante japiverde. (Y akí kiero ser un parentésis, kiero dar mi comentario sobre el maldito japiverde. Ese par de interminables minutos en k las gentes cantan de memoria y te miran fijamente con sonrisa fingida y aplausos desganados son tal vez los minutos más ridículos y vergonzosos k uno tiene k aguantar anualmente. En esos eternos momentos no sabes si reirte, cantar, llorar, gritar, mear, o cagar. Sólo kieres k acabe esa tortura. El japiverde ha dejado un trauma en mí, lo odio.). Luego del cantito ese, agacho mi cabeza velozmente, y cuando estoy a punto de soplar, por no decir escupir, las misias velas de la misia torta, aparece el infaltable e inefable bullanguero, k alarga el protocolo gritando a viva voz k el cumpleañero pida un deseo, yo lo úniko k deseo en ese momento es k lo parta un rayo al malnacido ese. Pero yo, un niño obediente y casi nerd tenía k hacer caso, entonces, maldiciendo en silencio al susodicho o susodicha ser, pido un deseo (Deseo: k a los 26 años sea riko y tenga esposa bonita). "K lindo Danielito, todo un kinceañero", me dicen las tías. "Ya estas grande, todo un hombrecito", y me agarran los cachetes. "¿Cuántas costillas tienes sobrino?, ¡yo a tu edad tenía como cinco!", me dicen los tíos, pendejazos ellos. Las muestras infantiles de cariño no cesan. Los adultos, ingenuos, creen k a esa edad uno aun no sabe los k es un poto o unas tetas, cuando la verdad ya nos vimos toda la temporada de la Serie Rosa, y desde los trece años ya somos onanistas a tiempo completo.
Lunes, 29 de Mayo del 2000 (18 años)
Luego de media docena de Pomalcas rubios, esos de las bolsas de la fuertísima y pajeable Viviana Rivasplata. El anticristo llorón, junto con sus jauría de lobos y lobeznos, va en buska de su presa, de su premio, de su regalo de cumpleaños. Ya es hora de debutar. "Es mi cumpleaños negrita, trátame bonito".
Viernes, 29 de Mayo de 2003 (21 años)
Debido a la ausencia de trabajo remunerado, ese día en mi depa el alcohol se limitaba a un par de cajas de cervezas Doradas, un par de Cartavios Black, y un inalcanzable, apetecible y donado Bacardi, k un primo, panudo él, me había llevado, pero k al final mi madre escondió para k mis amigos, talareños ellos, y yo, no sigamos bañándonos en alcohol. Mi mamá, desde ese día, se convirtió en persona no grata para Talara.
Martes, 29 de Mayo de 2007 (25 años)
El cumpleaños más triste de la historia. Las penas las tenía k ahogar en algo más fuerte k unas simples chelas (el ron y el vodka, a los 25, asesinan), pork las mierdas sabían nadar. Así k del cielo cayó un pisko, y el llorón lo recogió, se lo bebió toditito y bien lindo kedó. Akel peruanísimo y cañetano pisko fue the best gift eva. Gracias a las fotos k nos tomamos con los no muy pokos k aterrizaron en mi kasa pude ensamblar mi memoria, arreglar mi powerpoint, y agradecer a los k llegaron cuando la tele ya se me había apagado.
Jueves, 29 de Mayo de 2008 (26 años)
Hoy es mi cumpleaños. Estoy trabajando como negro para pagar deudas, y tristemente soltero. Pensando en el deseo k pedí en mi cumpleaños número kince. Nosé si reir o llorar. Lo k sí sé es k hoy compraré globos, cotillón, una torta, ventiseis velas, me cantaré el japiverde solito, y, también solito, pediré otro deseo. Espero k sea el último.
Memorias - Daniel F
miércoles, 28 de mayo de 2008
29 de Mayo
domingo, 11 de mayo de 2008
Gracias mamá
Una de las razones, y la únika creo, por las que me hubiera encantado ser mujer, y pork la k a veces entiendo a los gays, es por la oportunidad k les da la vida de ser madres. No hay oficio más lindo y conmovedor k la de ser mamá. No hay. No importa si te convertiste en madre al azar (pork fue un momento de pasión desenfrenado, pork hiciste mal los calculos de los días, pork te dijeron la cabezita nomas, pork el enamorado inmaduro, carreta y precoz kiso hacer la del video porno, pork te agarraron despechada y/o borracha, o pork el condón era barato), o, en cambio, producto de un proceso planifikado y bien cuidado. No importan las maneras, y no vamos a discutir la debida aplikación de dichas maneras, sólo diskutiremos los resultados de ellas.
Ser mamá es de putamare, lindísimo, pero la mayoría de hijos nunka nos damos cuenta. Recién abrimos los ojos y nos destapamos el cerebro cuando los sobrinos empiezan a aparecer por docenas, y nos brota la sensibilidad al convertirnos en inexpertos, torpes e inútiles niñeros. O cuando tienes la suerte de meterte en la vida de una madre, y empiezas amar a su hijo como si fuera tuyo. Es ahí recién cuando el rol de ser madre se convierte en algo envidiable para los k nunka podremos serlo.
Ser mamá es ser de todo un poko, desde niñera hasta doctora, pasando por cocinera, lavandera, policía, guachiman, consejera, profesora, cargadora y amadora, sin cobrar sueldo monetario. Pero la mamá es feliz siendo una mil oficios ad honorem y no espera recibir lo mismo, lo hace sólo por el simple y puro amor que siente por sus hijos. Ese sentimiento k no parece de este mundo. Ese amor extraterrestre, incomparable, k nunka se igualará. Es k el amor de madre es simplemente úniko.
Es cierto k la mamás no eligen a sus hijos, ni los hijos elegimos a nuestros mamás. Simplemente nos toka. No es como elegir de kien enamorarte, o elegir k carrera estudiar. De millones de mujeres, una de ellas será tu mamá, tu nunka la elegiste. De millones de espermatozoides, tu tuviste la fortuna de nacer, tus papás no te eligieron. Pero el destino y la suerte los une, o los unirá algun día. Es un amor sin recetas, sin prescripciones. Un ciego amor k funcionará siempre.
Pero, nosotros los hijos, somos unas mierdas. Cuando somos unos desubikados púberes la rebeldía nos inunda. La mamá es nuestra enemiga number one, la indeseable, la fastidiosa, la metiche. En esas epokas los reclamos, sin base, son lanzados con veneno y puntería. "No te metas en mi vida, mamá", solemos gritarles, haciéndolas, a veces, llorar. Cuando la verdad es k nosotros fuimos los conchudos k nos metimos en sus vidas primero, por nosotros ellas sacrifikaron juergas y amigos, por nosotros cambiaron sus vidas, por nosotros dieron su vida, y ellas están felices por ello, y dejarán k nos metamos en sus vidas las veces k keramos. Siempre solemos ser injusto con los k más nos dan, con los k más nos kieren. La irracionalidad y la imbecilidad humana es tal k hasta hacemos llorar a los k nos dieron la vida. Debería haber castigo eterno para akellos delincuentes.
Nunka podré ser mamá, y si mi vida sigue así ni papá seré, pero tengo la suerte de tener a la mejor mamá del planeta tierra y balnearios, y tuve la suerte, un día, de tener a mi lado a las dos mejores mamás del mundo. Y nosé si agradecerle al reencuentro, al destino, a mi papá o a Dios por tremendo regalo, k como hijo, nosé si me lo merezco. Sólo espero algún día devolverle sikiera el 1% de todo lo k hizo por mi, y ojalá k mi mamá esté conmigo cuando ello suceda.
Por eso mami kerida, te digo gracias. Gracias por todo, por las propinas inmerecidas, por los permisos, por los sacrificios, por las discusiones en la k siempre me dabas la razón sin yo tenerla, gracias por las segundas oportunidades, gracias por entender mis decisiones y mis sentimientos, gracias por perdonarme las decepciones y mis borracheras, gracias por aguantar mi terkedad y mis malcriadeces, gracias por levantarme de mi tristeza, gracias por preocuparte por mi y cuidarme aun cuando yo me crea invencible. Gracias por ese amor eterno e incondicional. Gracias por confiar en mi. Gracias por creer en mi. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias mamá, por ser mi mamá.
Angelito cantándole a su mamá
lunes, 5 de mayo de 2008
Mil oficios
No soy bankero ni gerente, menos empresario. No trabajo en el estado ni en ninguna empresa transnacional. No gano cifras exorbitantes, como algunos de mi promoción, ni tampoko manejo carros del año, como muchos de mi promoción. Pero me gusta mi trabajo, y me gusta pork, aparte k aprendo, me hacen sentir importante, además pork entro a las diez de la mañana, pork salgo cuando kiera, pork mis almuerzos duran tres horas, pork no uso terno, pork puedo escribir este post mientras trabajo en mi espaciosa oficina (no cubículo, o-f-i-c-i-n-a, ubíkate), pork puedo dormir en esta silla reclinable, pork nadie me ayudó a conseguir esta chamba, pork sufrí millones en conseguirla. Esos millones k me hubiera ahorrado si es k tan sólo hubiera escuchado a mi viejo, en esas épokas de inestabilidad adolescente.
Mi papá siempre me decía, desde k yo era un cachimbo dieciseisañero, k para conseguir un buen trabajo tenía k sacarme la mierda, léase estudiar mucho, sacrifikar juergas y cosas banales, cambiar mis numerosos malos hábitos, y hasta renovar mi catalogo de borrachosos amigos y cariñosas amigas por otros más "responsables y maduros" (sic).
Yo, terko, tapado y contreras as usual, obviamente no le hice caso. Nunka estudié como debí (los onces y los suplikatorios dan fe de ello), los malos hábitos se conservan casi inamovibles, y la renovación de amigos sigue en stand by.
Es así k cuando llegúé, por fin, a los últimos ciclos de la universidad, me di cuenta de la verdad de los sabios consejos de mi padre. Ser el úniko alumno con zandalias, chullo serrano, cara legañosa, sin bañarse, y vistiendo shorts y polos multicolores ya no se veía tan fashion en medio de tantos ternos oscuros, corbatas coloridas, camisas planchaditas y linchecitas, y peinados engominados de mis trabajadores amigos. Ser el úniko desempleado del salón, a esas alturas ya era muy rochoso y vergonzoso.
Así k decidido a no ser la oveja negra de mi promoción universitaria (suficiente con serlo de la familia), me puse mi mameluko de jean y mi kasko de ingeniero, y empezé a mandar currículums casí vacíos y bien risibles a todo el mundo empresarial para lo k sea. El trabajo dignifika, me habían dicho.
Mi primer trabajo fue como encuestador, ya hace varios años. Mi ingenuo y abusivo empleador me contrató para hacer encuestas en las zonas más vapuleadas de Lima, léase conos y el Callao. Mucha veces fuimos, mis amigos encuestadores y yo, robados, correteados, aganzados, asustados, botados, y casi vilipendeados por los cardúmenes de pirañitas k pululaban y pululan por esos lares. No saben cómo extraño mis zapatillas Troops con luces. Choros de mierda.
Cansado de tanto maleteo, pasé, orgullosísimo, a un banco. También era un trabajo de campo en dónde la ¿ventaja? de conocerme Lima desde Casuarinas hasta Carabayllo y tener brevete, me dió la oportunidad de ganar un sueldo jugoso para ser un mediokre estudiante de universidad.
Me aburrí de esa chamba y entré a, tal vez, la peor chamba del planeta, luego del de prostituto. Otro banco me contrató para ser vendedor de tarjetas de crédito, aj aj y aj. No hay mucho k decir, sólo k gracias a mi, varios de mis amigos ahora están en Infocorp. I'm really sorry.
Una empresa estatal, la más grande del país, me salvó la vida. Gracias al nepotismo y corrupción k reina en el gobierno, pude entrar. Fue mi primer trabajo de saco y corbata, el más decente de todos. Practikante del área de Finanzas, nada menos, y bien pagado. Un año despues y diez kilos de más, gracias a la gran vida k me metía con mi añorada, me botaron.
Cuatro meses después y ya egresado de la universidad, una AFP, la más rentable del medio, se apadió de mi estado catatóniko, de mi estado de pobreza económika y espiritual por la k pasaba en ese momento, y me contrató. Me convertí en un amateur Analista de Inversiones, creo k hice kebrar a muchos ancianitos.
Un año despues, y ya en el 2008, después de un merecido descanso laboral por gringolandia, he conseguido un nuevo trabajo. Luego de una ardua buskeda claro está. Ahora soy parte de la PEA activa, créanlo.
¿Kién se iba a imaginar k ese jovenzuelo con ropas estrambótikas k se dormía en absolutamente todas clases del nido, del colegio y de la universidad, ese chiko con una experiencia laboral digna de un mil oficios sin oficio, ese chiko k nunka escuchó los consejos y crítikas constructivas de sus padres, ese chiko k prefiere escribir tonterías en un blog k leer el Gestión o El Comercio, iba conseguir un trabajo tan envidiable por muchos economistas? Yo no, mi viejo menos.
viernes, 18 de abril de 2008
Lokuras
Mientras disfrutaban de sus apetecibles almuerzos, hablaban tonterías y se reían como niños traviesos, sorpresivamente, la difícil M se kedó kallada y pensando. Luego posó su mirada sobre el bondadoso B y le preguntó: "¿B, pork me kieres tanto si yo no te kiero?". Al escuchar eso, la sonrisa desapareció del rostro de B. La miró con una mezcla de sorpresa y resignación, se acercó a su oído y le preguntó, despacio: "¿Pork TU no me kieres si yo te kiero tanto?".
Es tranka responder este tipo de preguntas, aunk parezcan fáciles. Los más fríos y calculadores seguro responderán con esa lógika k carakteriza a sus corazones y con esa falta de experiencia markada k tienen en el ámbito amoroso. Responderán con esa insoportable pana y ese falso conocimento k, segun ellos, dicen tener. Dirán k la respuesta es fácil: k B debería dejar de buskar a M, y punto. Hace un par de años, yo, tal vez, les hubiera dado la razón, hasta k me pasó, y me di cuenta k las decisiones más lógikas son, a veces, las más ilógikas.
Al terminar su almuerzo, B y M salen a caminar, en silencio. Ninguna palabra es dicha. Caminan mirándose de reojo, pero sin pronunciar nada. Al despedirse, M le zuzurra al oído a B, "pork soy un loka de mierda". B sonríe y le dice, "somos, somos unos lokos, unos lokos de mierda".
Daniel F, en tal vez su canción más tierna, directa y corta k haya escrito ever, y k lleva por título el mismo k este humilde blog, nos explika el signifikado de la lokura en el amor y todas sus variantes. Nos dice, con esa autoridad k se ha ganado, k el amor y el desamor nos vuelven lokos, nos alegra, nos caga, nos pone feeling, nos pone duros. La maldita lokura nos agarra, al azar, por los dos lados.
El lado en k la lokura nos hace dibujar imagenes en el cielo, y emocionarnos con la luz de una sonrisa, y decir te kieros sin esperar nada, esa es la lokura de lucharla hasta el final. Y el otro lado, k es la lokura k te vuelve frío, sin ganas de kerer, sin promesas k cumplir, la lokura de la desesperanza, de la indiferencia, del ya fue.
Es k en verdad hay k estar loko para kerer públikamente a alguien k no nos kiere. Y también hay k estar loko de remate para no kerer a alguien k nos kiere públikamente y lo demuestra. Ambos casos son las injusticias más grande k tiene este sentimiento. Nosé cual de los dos es más doloroso. Lo úniko k se es k el amor es incongruente, ilógiko, injusto, indescifrable, atípiko, inexacto y loko. Pork nos hace actuar como lokos, y hacer lokuras. Ya sean lokuras de amor, como las del bondadoso B, o las lokuras de desamor, como las de la difícil M.
domingo, 13 de abril de 2008
Mi soledad y yo
Ha vuelto. Ha regresado. Ella y todos sus compinches. Creo tener una relación de amor y odio con ella. Nos extrañamos mucho, nos amamos y nos odiamos. Pero ahora la muy conchuda ha regresado y me ha cagado otra vez. Aunk confieso, y acepto, no ha regresado con esa fuerza mortal con k solía regresar en épokas pasadas, k con sólo su aliento me mandaba al hueco más profundo y oscuro k jamás haya existido. No, esta vez ha regresado más bondadosa, tal vez sabiendo del daño k ya ha cometido en mí. Quizá se esta apiadando de mí. Quizá le doy pena. Será por eso k ha regresado tokando el timbre, pidiendo permiso. Tal vez kiere hacer las pases, y volver a amarnos y divertirnos como lo solíamos hacer. Nosé. Pero ha regresado, y hay k cuidarse. Ella es impredecible, traicionera, uno nunka sabe k pasará, no sabes k te hará. Por eso mi casco de minero, mi espada de Leonó, y mi escudo de tapa de basurero están atentos y listos para ser usados en alguna posible batalla contra ella, la maldita soledad.
Y como ya lo dije en un post anterior, la soledad, otrora amiga y fiel acompañante de mis monólogas tertulias, no llega sola. ¡No!. Llega acompañada de un batallón armado de barras bravas, de un ejército de fortachones guardaespaldas, de una jauría de feroces kamizakes, k son los k te dan el golpe mortal, la puñalada final, el knock out. Por eso hay k tenerle cuidado a la pendeja soledad, y mirarla con ojo wachimanesko. No debemos confiar en su aparente pasividad.
A veces me pregunto el pork de su regreso. Me pregunto si la soledad regresa pork le da la gana, sin ser invitada, como un boomerang, para darte una dosis de tristeza en el alma cuando se está muy contento. Como keriendo demostrar k no existen vidas felices, k la soledad y la tristeza son parte de esta injusta vida. K nadie se va salvar de ella. Como la ruler en las mujeres. O, tal vez, regresa pork uno la invita, abriendole la puerta de par en par con nuestras ilógikas decisiones, en otras palabras, al cagarla. Desconozko mayormente.
Tal vez la cagé o regresó sin previo aviso, no lo sé. Pero ahora todo es diferente. La odio. Me odia. La cruel soledad ronda mi casa, mi trabajo, mis caminos. Y aunk no es la misma fatal soledad de antaño, igual hace daño.
Dicen k hay k aprender a vivir con ella. Eso estoy tratando, pork parece k no kiere irse la muy terka, aunk, lo acepto, mi terko masokismo y mi irrazonable lokura amplían su estadía. Esperemos si puedo con ella, o si puedo compartirla con alguien.
Señores, la batalla ha comenzado.
sábado, 5 de abril de 2008
Felicidad
Cuando ya palidecía de tanto esfuerzo, cuando ya las fuerzas no respondían a los estimulos cerebrales, cuando ya la motivación se evaporaba como la Crush, cuando ya el desgano y la tristeza derrotaban por goleada a la proactividad y a la felicidad, cuando ya la cólera invadía mis venas, cuando ya el arrepentimiento de volver a Perú me envolvía confianzudamente, cuando ya la billetera se volaba por su flakeza, cuando ya estaba pidiendo chepi, ella por fin llegó.
Fueron ciento cinco días de espera; cuarenta y siete empresas de todos los tamaños; cuarenta y siete aburridas entrevistas; cuarenta y siete lavadas de una veintena de kamisas de todos los colores; cuarenta y siete bividís, calzoncillos y medias; veinticinco lavadas de una docena de pantalones; diez lavadas de dos pares de ternos; kince corbatas; cuarenta y siete soles por cada lustrada de zapato; decenas de distritos; cientos de soles en pasajes; decenas de soles en copias; miles de minutos en internet; cuarenta y siete taxis de ida; cuarenta y siete combis de regreso. Fueron cuarenta y siete recitales de memoria; fueron cuarenta y siete te llamamos.
De repente un día, un miércoles para ser exactos, mientras estaba en mi rutina diaría de raskinbol, sonó el celular, contesté, y, a lo Will Smith en En Buska de la Felicidad, me puse a llorar por dentro y a sonreir por fuera. Tal vez Dios escuchó mis súplikas, o tal vez las de mi mamá, k ya no me aguantaba en kasa las venticuatro horas del día, o tal vez sí sea cierto ese lema k dice k no hay mal k duré mil años, ni kuerpo k lo resista (aunk lo del cuerpo k lo resista lo dudo, pork sí existe: mi cuerpo). La cosa es k Dios se apiadó de mi miseria, de misio, y me regaló lo k tanto había estado buskando: un trabajo. Esa llamada fue mi salvación. Amé a la chika k me llamó, a esa k pronunció: mañana empiezas Daniel.
Sí, estimados e incrédulos lectores, este humilde servidor consiguió, luego de un arduo, largo y paciente trabajo, trabajo. Y aunke, lo confieso, el sueldo no es suculento ni envidiable, el trabajo me gusta, pork hago lo k me gusta, osea leer y escribir. Me pagan por leer, investigar, y luego escribir. Es decir, me pagan por hacer mini-tesis, económikas claro está.
No les diré donde trabajo pork no interesa. Lo importante es k, a partir de fin de mes, ya no tendré k sufrir por pagar mis deudas, ya no tendré k tokar puertas con kara de prestatario, ya no tendré k meterme en negocios oskuros e ilegales, ya no tendré k gorrearle centavos a mi mamá, ni tendré k disfrazarme de camarón. Ya no tendré k ir a menús ni a chifas baratos, ni a sanguchomes misios. Ya no tendré k ir a los cines sólo los martes. Ya no tendré k subirme a combis repletas, ni ver los partidos de futbol por televisión. Ya no tendré k raskarme el diente, ni kedarme obligado en kasa los fines de semana. Ya no, not anymore.
A mis numerosos, pacientes, y, ahora, felices acreedores: Por favor, tengan compasión de mí.
Daniel tiene trabajo. Increíble. Es para llorar... de felicidad.
lunes, 31 de marzo de 2008
Cuestión de peso
Hace aproximadamente kince meses, mis míseros ciento sesenta centímetros de estatura aguantaban, heroicamente, casi setenta kilos de grasas saturadas, incluída una gelatinosa y prominente panza, unas llantazas k se asemejaban a un salvavidas incorporado, una papada k ocultaba y ninguneaba mi manzana de Adan, y unos cachetes de marrano. Es decir, hace kince meses era un res, casi un hipopótamo, un camote con piernas, un paketito, como me bautizaron por ahí.
En sólo cinko años, pasé de talla 28 a 32 en pantalón. De 16 a M en polos. Los cuellos de las kamisas no me cerraban. Tenía 23 años pero aparentaba un señor divorciado y gordinflón. Nada me kedaba bien. Nada. Sin embargo, yo seguía tragando. Total, así me kieren, decía yo. Y sí pues, nose cómo con ese decrépito y calamitoso estado físico, mi enamorada de ese entonces me kería. Sí, estaba con enamorada, créanlo. En esa época, k alguién me de bola ya era caso raro, k estén conmigo era inexplicable. El amor es ciego, dicen.
Es k ser chato y gordo es, tal vez, la peor mezcla física k exista en un ser humano. Analizemos, ser alto y gordo es un gordito rikotón, un peluche, o un fuerzudo vip. Ser chato y flaco puede ser un habilidoso deportista, o un lindo chatito. Pero ¿chato y gordo?, ¿k mierda es eso?, es un deforme total. Un aj.
Lima es la culpable de todo ello. La vida sedentaria, sanguchera y alcoholizada k Lima me regaló, después de acabar el colegio, hicieron k mi cuerpo se metamorfoseara y empezara a crecer horizontalmente, mas no verticalmente, como yo, hasta ahora, sueño. Y lo peor de todo es k frente al espejo yo me veía flaco y musculoso. Es decir, era un anoréxico de la gordura. Pero la verdad es k me estaba afeando, estaba feo, era un feo. La atracción k alguna vez tuve, si es k la tuve, había desaparecido. Mi chika, terminándome, me lo hizo saber.
Con esos numerosos kilos en mi haber, viajé a gringolandia, de donde mi hermana, una chika flaca y patilarga, había regresado con casi diez kilos de más. Osea, los pronósticos y predicciones sobre mi futuro peso eran de los más pesimistas. Daniel va regresar hecho un Zambo Cavero, pensaban todos.
Casi medio año después regresé, y ni mi mamá me reconoció. Los campeonatos de fútbol, un gimnasio gratis, la tristeza, la ausencia de cervezas y whiskies, un menú diario conformado por frijoles y sopas Ramen, y mi autoestima, habían hecho k este humilde servidor pierda, como por arte de magia, trece kilos. No había crecido ni un puto milímetro, ni un ápice, ni un carajo, pero había perdido trece kilos. Ahora pesaba 57 kilos. De viejo gordinflón pasé a ser un risueño kinceañero. Tuve k conseguirme correas nuevas para k no se me caigan los pantalones, y regresar a la sección niños a comprarme ropa.
De eso ya han pasado tres meses, y otra vez Lima, la horrible, me está pasando factura. Acá no hay gimnasios gratis, ni juego pelota seguido, la comida criolla y casera es irresistible, y las cervezas son el pan de cada fin de semana. Sesenta y dos kilos avalan, desgraciadamente, mi afirmación.
Pero esta vez no se repetirá la historia. A partir de mañana el Pentagonito será mi point diario; las gaseosas, las chomp y las markesitas de vainilla desaparecerán de mi menú; el agua y las galletas de soda reemplazarán al alcohol y a los sanguchones; y las vainitas y lechugas serán mis mejores amigas.
¿Gordo otra vez?, ¡'ta 'on, nikagando!.



